La incertidumbre del capitán

15 abril 2015 / 11 julio 2015 Baloncesto Partido amistoso Leyma Basquet Coruña-Obradoiro: 69-78
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Quince días de espera, de incertidumbre. Quince días que pueden ser peores que la lesión. En esas está Ángel Hernádez, capitán del Leyma Basquet Coruña, tras sufrir en un entrenamiento una luxación de la rótula derecha.
Dos semanas es el plazo que le han dado sus futuros colegas de profesión para determinar el alcance real de la lesión, si se queda en el diagnóstico inicial o si surge alguna complicación.
Pese a todo, el base-escolta-alero de la ‘marea naranja’ admite estar “animado, bien; de hecho, soy yo quien intenta tranquilizar a los demás”, aunque subraya que esto puede ser porque “aún no soy del todo consciente de la situación”.
Una situación que ya ha vivido: “Hace siete años, cuando estaba en el Granada, se me salió la rótula, pero se colocó sola. En mes y pico curó; entonces tenía 18 años”, aunque ahora sea distinto porque “al ser la segunda vez, hay dudas”, relata. Por lo tanto, los plazos de su recuperación quedan a expensas “de la evolución. No hay fecha ni plazo”, entre otras cosas porque “podría necesitar cirugía”.
A la luxación hay que sumarle un par de fibras ‘tocadas’ de la inserción en el cuádriceps, pero, asegura Ángel, “los ligamentos de la rodilla están bien y no se me ha arrancado el ligamento del fémur, algo que suele pasar en este tipo de lesión”.
Hernández, que revela que “yo mismo me coloqué la rótula al momento, porque si no sabía que iba al quirófano de cabeza”, lo que más le duele ahora es “la incertidumbre de estas dos semanas”, y, mientras tanto, “estoy trabajando la pierna para no perder musculatura”.
Si todo va bien, Ángel se convertirá pronto en el doctor Hernández. “Espero acabar la carrera el año que viene”, pero, en principio, su futuro como médico estaría lejos de las canchas. “Todavía no tengo ni idea de en qué me especializaré, aunque sí he descartado unas cuantas opciones”. Una de ellas es la traumotología: “No me atrae, aunque mucha gente creía que era lo que más me iba a tirar”, reconoce el almeriense.
Sea como fuere, el primer servicio –importante, además– se lo ha hecho a sí mismo. “Espero que a partir de ahora solo atienda a los demás”, concluye el capitán del Leyma.

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