La llegada de los turistas deja a la vista los incumplimientos del “chinchetazo” en los locales hosteleros

La instalación de los nuevos límites provocó mucha polémica | quintana
|

La decisión del Ayuntamiento de limitar las terrazas de hostelería para asegurar un paso mínimo para los servicios de emergencia en todo el centro generó un gran malestar en el sector allá por el mes de junio, justo en la antesala de la temporada alta para estos negocios. No es de extrañar que dos meses después, y con la ciudad llena de turistas, hayan empezado a revelarse algunos incumplimientos reiterados de la medida del “chinchetazo”. Hay calles en las que los empresarios cumplen al dedillo las distancias, pero también una buena parte de los establecimientos obvian por completo una restricción que surgió precisamente por sus excesos pasados.
Los vecinos de A Coruña y los turistas caminan mejor por las calles del centro de la ciudad desde hace dos meses. Eso es innegable y achacable a la imposición de unos nuevos límites de las terrazas del Gobierno local. Sin embargo, las chinchetas que empezó a colocar una cuadrilla a mediados del mes de junio siguen sin satisfacer a los hosteleros.
En su día todos criticaron la decisión y, sobre todo, que se aplicase justo cuando estaban a punto de llegar los turistas y se podía facturar un poco más en bares y restaurantes para subsistir el resto del año. Tanto es así que ahora algunos empresarios han decidido que bien vale arriesgarse a una sanción municipal por aprovechar y facturar como antaño.
Curiosamente una de las zonas más contestatarias ante la nueva situación, de calle del General Troncoso –que incluso llegó a reunirse con el Ayuntamiento–, pues sus límites se establecieron por encima de lo previsto dañando mucho su previsión de ingresos, es ahora el ejemplo a seguir. Los bares y mesones cumplen bien con las murallas que establecen las chinchetas y en algunas ocasiones se quedan lejos de ocupar todo el espacio que les correspondería siguiendo la norma. En el resto de la zona cero del “chinchetazo” la mayoría cumplen pero la visión general se ve perjudicada por unos cuántos. Es normal que cuando se sienta un cliente una silla pueda oscilar unos centímetros más allá de los lindes hacia el centro de la calle.

Distintas estrategias
Sin embargo, hay quien se salta las normas solo a la hora de instalar el mobiliario en los espacios públicos. En algunos sitios son las patas de las sillas –o las sillas al completo– las que se salen de los marcos que se establecen entre chincheta y chincheta.
En otros puntos los problemas son las mesas o, incluso, las mamparas que al menos, en general, han dejado de estar ancladas al suelo como demandó el Gobierno municipal. El incumplimiento más generalizado es colocar las pizarras que anuncian la carta o el menú del día fuera de los espacios acotados como si eso no formase parte del mobiliario de los establecimientos.
Una de las estrategias más curiosas para evitar las multas y dar cabida a más comensales que se pueden encontrar es tapar los puntitos brillantes que sobresalen en las calles con las patas de sillas y mesas. En algún caso muy puntual se ha sacado toda una mesa con sus asientos del lugar marcado sin rubor.

La llegada de los turistas deja a la vista los incumplimientos del “chinchetazo” en los locales hosteleros