Bombean toneladas de agua del subsuelo y los sótanos de la avenida de Rubine

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Durante toda la mañana los bomberos se dedicaron a realizar labores de achique en tres comunidades de vecinos de la calle Rubine para expulsar el agua que se había filtrado en sus sótanos durante la alerta roja que la ciudad acaba de soportar y evitar así que llegara a los cuadros de contadores y provocara un apagón. A escasos metros, el público contemplaba un testimonio mayor de los efectos del oceáno embravecido en el socavón de varios metros de ancho que provocó un pozo de fecales al reventar. La Concejalía de Medio Ambiente señala que la estación de bombeo de San Roque, que absorbe el 80% de las aguas residuales de la ciudad, soportó entre las 19.30 y las 21.00 horas del lunes un caudal de 9.800 metros cúbicos por hora de agua, el triple de las medidas del resto de la noche, con una media de 2.300 metros cúbicos por hora.
Mientras que las obras para reparar el socavón se prolongarán durante varios días, las labores de bombeo terminaron ya por la tarde, después de que se consiguiera despejar de agua el socavón del colector, que había enviado el líquido a los sótanos. Al lugar se acercó el alcalde, Xulio Ferreiro, acompañado del concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, para comprobar cómo marchaban las obras de reparación del colector reventado que mantiene fuera de servicio la rotonda de las Catalinas, así como los peritos de la aseguradora encargados de determinar los daños producidos por las olas.

atascos en hora punta
Además de los cuantiosos daños materiales, el socavón obliga a desviar el tráfico que entra en la rotonda de las Catalinas en dirección a la plaza de Pontevedra, y que ahora es desviada al Paseo Marítimo. El resultado es que los vehículos tienen que girar a al derecha en la calle de Modesta Goicouría, si quieren circular por el interior de la ciudad, y Goicouría es ya una vía bastante transitada por los vehículos que vienen en dirección contraria, porque es el principal acceso desde el Paseo Marítimo a la plaza de Pontevedra. El resultado son embotellamientos durante las hora punta. 
Pero además, el socavón, que los trabajos han obligado a ensanchar para que las máquinas lleguen hasta el fondo del colector dañado, también ha hecho que se cierre la calle Riazor (antigua comandante Barja), que ofrecía una posibilidad de evitar Rubine y llegar igualmente a la plaza de Pontevedra, pero la Policía Local habilitó una carril en sentido entrada en al ciudad desde Pondal hasta la rotonda.
Por su parte, los vehículos que bajan desde la avenida de Calvo Sotelo tienen que girar hacia la de Alfredo Vicenti si no quieren dar un rodeo, aunque no existe una señalización que les advierta de este hecho. 
En el lado positivo, aunque el restaurante Ghastof permaneció cerrado ayer, ningún comercio tuvo que interrumpir su actividad por los daños causados por le temporal. 
El concejal de Regeneración Urbana elogió el trabajo que habían realizado los servicios municipales, tanto la Policía Local y Bomberos como el servicio de mantenimiento, que están trabajando “vintecatro horas ao día”, tanto para reparar el colector como para mantener el dispositivo de seguridad vial que ha impedido el colapso del Paseo Marítimo.

Bombean toneladas de agua del subsuelo y los sótanos de la avenida de Rubine