Expertos proponen que los sanitarios sean los primeros en recibir la vacuna

Un investigador trabaja en una empresa de vacunas | marta fernández jara (ep)
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El primer grupo en vacunarse contra el Covid-19 debería ser el personal sanitario en contacto con pacientes, los trabajadores de residencias de ancianos y personal de primeros auxilios, dado que es el colectivo más expuesto, seguido de los grupos más vulnerables, como los mayores de 80 años.

Esta es la propuesta del Grupo Colaborativo Multidisciplinar para el Seguimiento de la COVID-19 (Gcmsc), una plataforma independiente de científicos promovida conjuntamente por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), con la colaboración de la Asociación Catalana de Centros de Investigación (ACER), que este lunes ha presentado su primer informe sobre grupos prioritarios para la vacunación contra la pandemia.

En un comunicado, los expertos subrayan que los recientes anuncios sobre el avance de distintas vacunas obligan a los gobiernos a diseñar una estrategia para definir cuál es la mejor manera de administrar las primeras dosis disponibles y lograr el mayor impacto, tanto en la reducción de la mortalidad como de la transmisión. “Tras una revisión crítica de la literatura científica y de los planes generados por otros países o instituciones, nuestro grupo estableció una lista prioritaria de vacunación basada en principios éticos y adaptada a nuestro país”, dijo la epidemióloga y presidenta del Gcmsc, Silvia de Sanjosé.

El informe establece que el primer grupo que ha de vacunarse es a la vez el más expuesto y al que más se necesita proteger para asegurar la atención sanitaria: el personal sanitario que está en contacto con pacientes. En segundo lugar, estaría el grupo más vulnerable: personas mayores de 80 años, priorizando a aquellas que están en residencias.

Cuando la disponibilidad de dosis de vacunas sea mayor, se tendría que ofrecer a continuación al resto de colectivos más susceptibles de enfermar gravemente: personas de entre 65 y 79 años de edad, y personas con condiciones crónicas como la diabetes de tipo 2, enfermedades pulmonares o cardiovasculares, y personas con obesidad.

 

Oxford

Por otra parte, la vacuna desarrollada por la universidad inglesa de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca ha demostrado una eficacia de hasta el 90%, es relativamente barata y se conserva fácilmente, lo que facilitaría su distribución a nivel global.

Así lo explicaron los investigadores y la empresa sueco-británica al presentar los resultados preliminares de la tercera fase de las pruebas clínicas, que se suman a los datos anteriores que indicaron que el preparado es seguro para personas de edad avanzada y genera una respuesta inmune en todos los voluntarios.

En la Fase 3, el equipo liderado por Andrew Pollard y Sarah Gilbert halló que, en un grupo de 24.000 voluntarios en el Reino Unido, Brasil y Suráfrica, hubo 131 casos de Covid: 30 en personas que habían recibido la vacuna y 101 en el grupo de control al que se administró una inyección inocua. La vacuna se suma a las anunciadas por Moderna y Pfizer-BioNTech, con una eficacia del 95%.

Expertos proponen que los sanitarios sean los primeros en recibir la vacuna