Estalla el furor de los selfis en la ruta de senderismo que suele recorrer Mariano Rajoy

GRA032. RIBADUMIA (PONTEVEDRA), 09/08/2015.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (3º izq), posa con unos ciclistas aficionados tras recorrer esta mañana la Ruta da Pedra e da Auga, en la localidad pontevedresa de Ribadumia EFE/Lavandeira
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“Ahí viene, vamos”, es la frase que este domingo más se escuchó en la Ruta da Pedra e da Auga, el “sendero vacacional” del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ayer vivió un furor selfi al concluir su caminata y llegar al lugar de reposo, una cafetería en la que desayunar.
Antes de tomarse su tostada, acompañada de un zumo de naranja y de un café, el jefe del Ejecutivo central, que vestía un polo blanco con el Pelegrín, la vieja mascota del Xacobeo, y pantalones cortos, se paró para tomarse fotografías con distintas personas que se lo solicitaron, entre otras, tres ciclistas, Iván, Paco y Miguel alias “El Chino”.

apretar el paso
Estos tres jóvenes deportistas apretaron el paso por este camino natural que discurre entre los ayuntamientos de Ribadumia y Meis, en la comarca de O Salnés, con el propósito de alcanzar antes que Mariano Rajoy el “balcón con vistas” de la considerada la cima, el Monasterio de Armenteira, y poder ver, de este modo, al presidente “en la distancia corta”, aseguraron.
El “protagonista” de la jornada, Mariano Rajoy, desfrutó, de nuevo y como tiene por costumbre, de este entorno natural, salpicado de molinos de agua, fuentes y curiosos lavaderos, y, al término de su trayecto, iniciado en la rotonda de Barrantes, tuvo el suficiente resuello, tras superar la última travesía, que es la más empinada, para dejarse inmortalizar con todo aquel que así se lo pidió, empezando por estos atletas.

“jefe, jefe, un posado”
“Jefe, jefe, un posado con nosotros para apoyar el deporte de montaña”, le espetó Paco, y un sonriente Mariano Rajoy, después de dar los buenos días, accedió, y así hizo una a una con todas las peticiones, las de los turistas, las de vecinos de la zona, y otras de incondicionales de este trazado, que se completa, desde el punto de comienzo que él prefiere, Barrantes, en una media de 45 minutos.
En la cafetería “El Comercio” estaban esperando a Mariano Rajoy para compartir el desayuno el director general de la Vuelta Ciclista a España, Javier Guillén, y el presidente de la Federación Gallega de Fútbol, Rafael Louzán, que se protegió del intenso sol, que caía a plomo casi desde primera hora, con una visera.
Louzán regresó a la comunidad gallega tras disfrutar este sábado del Descenso del Sella, en la vecina Asturias.
Mariano Rajoy se sentó en una mesa de la terraza de “El Comercio” y, después de secarse el sudor, comenzó una animosa charla, con la compañía además de José Benito Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria de Marín y marido de la ministra de Fomento, Ana Pastor, quien, al igual que el sábado, acompañó ayer al jefe del Ejecutivo en esta aventura a pie.

muy satisfechos
Uno de los clientes de este establecimiento hostelero, conocido como Manolo, contaba que en la zona están “muy satisfechos” con la gran promoción que para este lugar “supone la presencia del presidente de España, que siempre viene, no falla, tanto en verano como en los días que puede de la Navidad”.
Mariano Rajoy, que habitualmente acude cada agosto a Doñana y a su tierra natal, Galicia, siempre confiesa su pasión por estos parajes del sur gallego y, de hecho, este es el tercer verano en el que se aloja en “A Casa de Alicia”, un negocio de turismo rural que está situado muy cerca de la Ruta da Pedra e da Auga, en un núcleo que recibe el nombre de Besomaño.

remanso de paz
Este es su remanso de paz, por sus vistas a la Ría de Arousa, los cerca de 3.200 metros cuadrados de terreno ajardinado, la piscina, las dos confortables terrazas exteriores y el amplio salón con su chimenea.
Y en Barrantes, en el caso de Rajoy el punto clave para comenzar etapa por la Ruta da Pedra e da Auga, se encuentra, asimismo, uno de los negocios hosteleros predilectos del jefe del Ejecutivo, el Tío Benito, un bar de pueblo especializado en bacalao a la brasa, pulpo con cachelos y callos con garbanzos, y conocido por el vino que le da nombre.
Por último, en el caso de un baño, el destino también suele ser fijo, la playa fluvial de Pago Negro, en Meis.

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