Una protesta de los vecinos de la Ciudad Vieja se apropia de forma simbólica de la Casa Cornide

Más de 50 personas se reunieron ayer en la plaza de la Colegiata | patricia g. fraga
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En el cartel que colocaron en la entrada principal de la Casa Cornide lo deja bien claro: “Asociación de vecinos Cidade Vella”. Así querían dejar claro los participantes en la protesta de ayer su exigencia de que el histórico inmueble se le arrebate a la familia Franco y regrese a manos públicas. El acto, definido como “unha apropiación simbólica” fue organizado por la plataforma Defensa do Común y la propia asociación de vecinos, y congregó a cerca de 50 personas en torno al cruceiro de la Colegiata bajo el lema: “Franquismo nunca mais!”.

Entre las reivindicaciones expuestas por los manifestantes, además de la devolución del inmueble “ao pobo”, se incluía la de la que el Ayuntamiento exigía al Gobierno central que se llevara a cabo un inventario completo de todas los objetos valiosos que alberga el edificio y que se declare cuanto antes Bien de Interés Cultural (BIC) para blindarlo contra cualquier operación dudosa. Los manifestantes, que portaban letras donde se podía leer la palabra “Ladróns” dejaban claro lo que opinaban que había sido en realidad de la presunta donación a la esposa del dictador, Camen Polo.    

El portavoz de Defensa do Común, Manuel Monge, confesó en su discurso que el acto estaba programado para dentro de veinte días, pero que el suceso de esta semana, en el que el BNG denunció la entrada y salida de furgonetas blancas de la Casa Cornide, les había obligado a adelantarlo. El Bloque sospecha que la familia Franco está trasladando objetos de valor histórico de la mansión como precaución por si son desalojados de esta, como hicieron en el pazo de Meirás, y tanto la plataforma Defensa do Común como la asociación de vecinos de la Ciudad Vieja comparten sus sospechas, de ahí que adelantaran la protesta. “Queren repetir a operación”, advirtió Monge.. .

Intervenciones

Estaba previsto que interviniera el escritor y periodista Manuel Rivas, pero Monge le excusó: al parecer, sufría “catarreira” y estaba “afónico” lo que le impedía intervenir públicamente. Monge insinuó que se haría unos análisis para ver “o que tenía realmente”, dejando abierta la posibilidad de que Rivas esté infectado de coronavirus. Sí pudo acudir a la cita el exdirector del Museo Arqueológico, Felipe Senén, toda una autoridad en lo que se refiere al patrimonio herculino.

Este se lanzó a un discurso en el que destacó la Casa Cornide como una “xoia da Ilustración” y recordó que se había ampliado con piedras procedentes del antiguo hospital de caridad de Teresa Herrera. “Non queremos que se converta nun símbolo do franquismo. Frente a provocación, o rudo encono”, terminó su alocución, aludiendo al himno gallego.

También intervino la antigua concejala nacionalista María Xosé Bravo y Anxo León, que señaló que “a batalla de Meirás ten continuidade na batalla da Casa Cornide”. En efecto, para los reunidos ayer se trata de la misma guerra que permitió la recuperación del pazo Meirás hace solo unas semanas.

Ambos inmuebles tienen una historia en común, la de su apropiación por parte de la familia del dictador en circunstancias sospechosas, cuando menos. En posteriores intervenciones, se recordó que el Instituto José Cornide elaboró un estudio sobre el inmueble que servirá de base para que los servicios jurídicos municipales reclamen su devolución. 

Una protesta de los vecinos de la Ciudad Vieja se apropia de forma simbólica de la Casa Cornide