Un lugar donde se aprende a distinguir las cosas banales

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Los que entran por esta puerta se convierten en pacientes para toda la vida porque aunque reciben el alta en una primera fase, se produce una conexión tan fuerte con enfermeros, auxiliares y médicos que siempre vuelven de visita o a revisar las secuelas del accidente que les llevó en camilla hasta allí. Eugenia López, la jefa de la unidad de Quemados del Chuac, se traslada hoy y mañana con su equipo al hotel Hesperia para escuchar a referentes de su especialidad y de otras donde la cirugía plástica entra en juego. 
La XXXI Reunión de la Sociedad Gallega de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sgcpre) suma este año la puesta en escena de talentos como Martín del Hierro, experto en operaciones de mama, o Andrés Rodríguez, que dio pasos de gigante en la cirugía de parálisis faciales. 
Por su parte, el catedrático de Microbiología, Álvaro Pascual, hablará de la resistencia de los antibióticos, una cuestión importante para los pacientes que trata Eugenia porque “el gran problema es la infección. Al no tener piel, está expuesto a cualquier germen y los antibióticos evitan que sean contagiados por bacterias agresivas”. 
De diez años hasta ahora, la unidad avanzó mucho, según Eugenia, por la presencia de un intensivista y la evolución quirúrgica que hoy permite esquivar el bisturí para acudir a la papaverina, “unas encimas que se original en las piñas y que se ponen durante cuatro horas sobre la quemadura, la destruyen y dejan el tejido sano”. Es lo que se conoce como desbridamiento encimático y en el hospital ya lo aplicaron a diez pacientes en año y medio: “Los resultados son excelentes aunque tiene limitaciones porque no pueden ser quemaduras muy extensas ni en áreas como la cara y las manos”. 
La médico señala que las intervenciones con bisturí no son tan exactas y pueden tocar tejidos que están sanos, pegados a la herida. La novedad se puede aplicar en todos los grados y en incidentes provocados por el calor. 
En cuanto a la causa de ingreso que más se repite, Eugenia indica que sigue siendo la escaldadura, “los químicos apenas se ven porque a nivel industrial se cuidan mucho y las medidas de seguridad son muy fuertes”. Por otro lado, en el último año, cuatro mujeres se presentaron con quemaduras graves, “de tener que operarlas” por limpiagrasas agresivos, líquidos que se escurren por el guante “muy potentes”. 
De las ocho unidades de Quemados que hay en el país, la del Chuac es un referente que opta por el bisturí de agua que “nos deja quitar capita a capita la  quemadura y es más estética, se evita sangrado y la estancia se reduce”. Por esto pero, sobre todo, por la calidad humana, el equipo funciona. Aquí “aprendes a diferenciar la banalidad de las cosas”, asegura.

Un lugar donde se aprende a distinguir las cosas banales