Muestras que confirman que el compromiso no está reñido con la creación artística

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Lino Lago se enfrenta a su exposición más importante hasta la fecha en el MAC. La titula “Esto no es una pipa” que sintoniza con el sentido de humor que tienen todas sus criaturas. Pero lejos de que su obra sea un chiste, la trayectoria del artista de Redondela encierra un discurso potente donde la crítica, empezando por la que se hace a él mismo, es la base del pastel. 
El creador hace repaso de lo hecho con una primera etapa de piezas clásicas en las que interviene en fondos de Velázquez o Bronzino: “Siempre utilizo imágenes neutras, estándares que rompo o mancho” y en medio del inconformismo y la denuncia, planta al animal. Lo coloca en escenarios fuera de contexto. 
Por eso, en su colección una vaca pasta cemento en la Cidade da Cultura santiaguesa. Es un cuadro de grandes dimensiones porque, de lo contrario, no tendría sentido. El edificio es para Lino un símbolo de esa ambición humana que plasma sobre el lienzo: “Lo resume todo porque le damos importancia a esas paredes, pero fuera hay otras cosas”. Así es que el género animal conquista sus espacios. Un cerdo enfila la Gran Vía al mismo tiempo que sitúa la opción de decidir sobre una mesa para cuatro: “La comida es el extremo de lo que aprendes. Puedes comer un cerdo, pero un gato, no y cuando eres crítico, lo que haces es escoger”. Así es que encima de los platos, un menú del día sugiere muerte y también comprensión. Para pasar a un calendario de 365 días de conciencia. En un lado y en otro, porque su arte es el mismo en España que en Lituania, donde vive desde hace 15 años, “el mundo es uno, lo que más te influyen son las ideas que circulan por el aire”. En el suyo, los animales no parecen tener cabida, pero él les da cobijo: “El espectador puede pensar: ‘Pero qué hacen aquí’”. 
Ante la falta de crítica, Lago provoca. Reboza sus misivas con ironía para mandarlas al mundo de la cultura, “que se olvidó totalmente de la naturaleza” y al hombre, en general, “que solo piensa en ella como recurso en esa locura que le lleva a producir y producir: “El arte participa de eso”. 
Como vegano que es, trata temas como la matanza, a la que representa bajo una capa de pintura roja. Entre tanto, el pato Donald se hace con un cuadro y protagoniza otros dos, que imitan portadas de su revista. En ellos, se puede ver a la familia de la factoría Disney trinchando un puerco. La muestra pone a bailar al mundo. Rompe con lo estandarizado y esto da pie a pensar en qué se ha convertido la especie humana cuando “el arma más violenta de la tierra es el tenedor”, según Gandhi. Y es que además del pincel, está el bolígrafo de grandes que dejaron su pegada en forma de frases célebres. Porque Lino Lage se moja, la del MAC es una buena ocasión para comprobar que el compromiso sigue latente en algunos.

Muestras que confirman que el compromiso no está reñido con la creación artística