Hipnotizados por la fuerza de un violín

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El músico Ara Malikian regaló ayer la magia de su violín en una noche donde se entregó en cuerpo y alma y donde presentó parte de la ensalada de ritmos que tiene en su cabeza y que hicieron a los coruñeses volar hacia Armenia, pasando por Centroeuropa sin dejar de largo las raíces cíngaras y, por supuesto, el flamenco. El violinista hipnotizó a los más de 2.500 espectadores que abarrotaron María Pita, aquien dedicó un rapsodia y otra a la ciudad. Y del virtuosismo, que volvió a repartir el artista afincado en España. 
El intérprete, que busca en la actualidad nuevas fuentes de inspiración para crear un repertorio distinto y seguir creciendo, trajo a las fiestas música popular y del siglo XX envueltas de una forma de ser que contagia. Las fiestas ofrecieron así uno de sus platos más apetecibles en una jornada que deparó artesanía en Méndez Núñez. Que fue cómic en el Kiosco Alfonso con las conferencias del gallego Martín Romero y Keko y que se convirtió en habaneras en los mismos jardines para escuchar a los coros A Lembranza de Sada, el Orfeón Herculino y la coral Alcoa. 
En la plaza de Lugo, Lusco e Fusco presentaron el espectáculo “Encontros” ante un público familiar que disfrutó de lo escénico a pie de calle. Para finalizar, una masa de gente se concentró de nuevo en María Pita con ganas de escuchar en directo a un descubridor del siglo XXI, porque Malikian no deja de anotar ritmos en su cuaderno de viajes. Lo hace desde cuando era un niño y estudiaba violín en refugios antiaéreos en Líbano y desde que se fue y regresó a sus raíces.

Hipnotizados por la fuerza de un violín