ELE | “A mis alumnos no les cuento nada, aunque con la promoción empiezan a descubrir mi otro lado”

ELE regresa a la ciudad con su segundo disco “What Night Hides”, que presentará en el teatro Colón
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Pim, pam, pum. Y aparece ELE con algo nuevo que contar. “What Night Hides” será uno de los gritos, su grito, en el festival Elas Son Artistas.

Regresan y lo hacen dentro de un festival Elas son artistas, que irrumpe en la escena con un cartel todo de mujeres.
¡Qué ganitas hay! Y es bien bonita la iniciativa. Estamos encantados de compartir cartel con Nastasia Zürcher o Rebeca Lane.

¿Cree que es el despegue definitivo de las mujeres?
Efectivamente, parece que empezamos lo nuestro, que alzamos el vuelo por fin.

¿Cómo está siendo la acogida de “What Night Hides”?
La verdad es que bastante bien. Llevamos un mesecito con ello y a la gente le está gustando mucho, dimos dos conciertos, el de presentación y uno en el Paco Rabal de Vallecas y notamos al público igual de cariñoso que siempre.

¿Notan la presión?
La gente nos muestra un montón de cariño, es una apuesta que uno no se sabe lo que puede pasar porque tienes esa duda de si el primero fue una casualidad, pero bueno es una presión que solo me pongo yo, no me la pone nadie. Es una exigencia y una forma de ser que tengo perfeccionista. Llevábamos cuatro años con “Summer Rain” y a este hay que cogerle la dinámica.

¿A qué sonidos acuden?
Como en el primero, ninguno de los dos está bien definido. Tiene un puntito gospel, algo más clásico como “Nocturnal”, y un blues. La orquestación que nos acompaña te va llevando por temas y estados de ánimo. Es una apuesta más complicada y difícil, más madura compositivamente hablando. En él, hacemos autocrítica y es más enérgico. Todas las canciones las noto así.

Igual el hecho de componer en un momento tan dulce como el de confirmar que su propuesta gusta influye en esa energía.
Sí, han pasado cuatro años y fui componiendo muy a tope. Pablo Cebrián tenía otra visión, quería ir por otro lado y probar cosas nuevas. El resto lo echamos allí y fue algo distinto.

¿Cómo fue la experiencia de grabar en Abbey Road?
Un sueño nunca soñado. Nunca piensas que vas a grabar allí y cuando nos lo plantearon, pensé que nos estaban tomando el pelo. Pero no, se materializó, se hizo realidad. Lo disfrutamos muchísimo. Fue una experiencia increíble y única. Solo esperamos que nos lleve muy lejos.
¿Qué supuso pasar por el estudio?
El primer día llegas con nervios y piensas que es la fortuna que te lleva porque por aquí no solo pasaron The Beatles, fueron muchos más.

Vuelve a cantarlo íntegro en inglés. ¿Tiene pensado publicar en castellano?
En mi caso, tengo cositas en castellano y las quiero grabar en una especie de trabajo para las sin hogar. Con el inglés estoy cómoda y me salen antes en este idioma.

¿Sigue compaginando la música con las clases de inglés?
Sí, he encontrado el equilibrio. No es fácil, pero me viene bien para mi cabeza. Si solo focalizo en la música acabo no haciendo las cosas o un poco “cucú”. Dar clases me hace desconectar de este lenguaje para encontrarme con otro. Creo que funciono mejor bajo presión, que si tengo todo el tiempo del mundo. Hasta que digas “pum”, necesitas un tema, no lo hago. Y ahí empiezo a concentrar toda la energía, el estrés me ayuda a centrarme, además de dar problemas estomacales, tenía que tener algo bueno.

¿Sus alumnos fliparán?
No les cuento, aunque con la promoción empiezan a descubrir mi otro lado.

Sin embargo, en el escenario ese estrés es paz.
Es algo que me dice mucha gente, incluso cuando hablo.

ELE | “A mis alumnos no les cuento nada, aunque con la promoción empiezan a descubrir mi otro lado”