Subastan por 200.000 euros el teléfono del búnker de Hitler

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El teléfono que Adolf Hitler utilizó en su búnker en Berlín durante los últimos dos años de Segunda Guerra Mundial fue subastado el domingo en Estados Unidos por 220.187 euros, según informa en su web la casa de subastas Alexander Historical Auctions.
El objeto es un antiguo modelo Bakelite negro de la conocida marca alemana Siemens que, a petición del dictador, fue pintado entero de rojo. También cuenta con un grabado en el que se puede ver el nombre de Hitler y una esvástica.
Según la firma, el teléfono fue proporcionado a Hitler por las Fuerzas Armadas nazis y el dictador lo utilizó para emitir la inmensa mayoría de sus órdenes durante los últimos dos años de la Segunda Guerra Mundial, que pasó encerrado en el búnker donde acabaría suicidándose junto a su mujer, Eva Braun.
La casa de subastas califica el aparato como “el dispositivo móvil de destrucción de Hitler”. En su página web alegan que el teléfono es “probablemente el arma más letal de todos los tiempos, que provocó la muerte de millones de personas en todo el mundo”.
El vendedor que ha proporcionado el aparato a la casa de subastas es Ranulf Rayner, un ciudadano británico de 82 años que heredó el teléfono tras la muerte de su padre en 1977. Según explicó en su día a la cadena estadounidense CNN, su padre, Ralph Rayner, fue el primer militar británico que consiguió acceder al búnker de Hitler tras la victoria de las fuerzas aliadas en la guerra. Consiguió el teléfono durante una visita Berlín bajo las órdenes del mariscal de campo Bernard Montgomery, unos días después del final del conflicto.
“Mi padre no lo consideraba una reliquia de los días de gloria de Hitler sino más bien una forma de recordar su derrota, como un trofeo de guerra”, comentó Rayner. “Nunca pensó que podría convertirse en un objeto tan importante”, apuntó.
Su padre fue enviado a Berlín con el objetivo de establecer contacto con las fuerzas aliadas rusas que había en la capital alemana. Entró en el búnker acompañado de varios soldados rusos, que le ofrecieron quedarse como recuerdo el teléfono negro de Eva Braun. Él lo rechazó al fijarse en el aparato rojo que había en la habitación contigua.
“Les dijo a los rusos que su color favorito era el rojo”, dijo su hijo. “Eso les hizo mucha gracia y aceptaron”, añadió. Según le narró su padre, el lugar donde Hitler pasó sus últimas horas era un “horrible agujero” donde todavía se podía “oler a carne quemada”. n

Subastan por 200.000 euros el teléfono del búnker de Hitler