La familia que dará cuerda a O Castrillón

Más de setenta familiares de Antonio Ríos participaron en el homenaje
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El alcalde no eludió el recurso fácil cuando ayer se dirigió a los familiares de Antonio Ríos Mosquera para presentarles el plan urbanístico de la calle que lleva su nombre. “El Castrillón lo vamos a poner en hora, le vamos a dar un mejor tiempo”, dijo Carlos Negreira, en alusión a la pasión de quien llegó a ser director general de registradores y notariado, cuyo legado –59 relojes, además de otras 27 piezas– orna el palacio municipal.
En la misma planta donde se exhiben las manecillas hoy paradas de su colección, el regidor daba cuenta del proyecto municipal para acabar con el tapón que todavía resiste en la calle de Antonio Ríos, y que según confirmó ante sus descendientes, será una realidad a principios de 2015. “Es un buen regalo en su cuarenta aniversario”, observó Negreira, en referencia a la fecha del fallecimiento de este coruñés ilustre, en enero de 1973.
El proyecto, reconocía el regidor, es un “necesario homenaje” a un hombre del que “la ciudad está especialmente orgullosa”, y se encuadra dentro del plan para el barrio, que según indica el Ayuntamiento permitirá la urbanización de 22.000 metros cuadrados.
Y como un homenaje se concibió también al acto de ayer, en el que se congregaron más 70 descendientes directos de Ríos, gracias a la iniciativa de uno de sus sobrinos nietos, Julio Pedreira Mengotti, hijo a su vez de Antonio Pedreira Ríos, a quien también recuerda una calle de O Castrillón.
La previsión municipal es reinaugurar la de Antonio Ríos en poco más de un año. El tiempo comienza a correr en los viejos relojes de la planta noble del palacio consistorial. n

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