El concurso “Big Ciencia” convierte el edificio Prisma en un tablero gigante

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Con un edificio Prisma convertido en pantalla gigante y un patio principal a modo de tablero, comenzó el juego para decenas de coruñeses que se acercaron al Muncyt a participar en “Big Ciencia”. Porque la divulgación adquirió grandes dimensiones, los concursantes golpearon el pulsador en una puesta en escena espectacular.
Antes, los amantes de la tecnología pudieron ponerlo en práctica en un taller de proyección arquitectónica para destripar los secretos de “Big Ciencia”. Allí aprendieron a realizar lo que más tarde salió en pantalla. Una vez empezó la partida, los contrincantes le dieron rienda suelta a su conocimiento con tandas de preguntas en las que salía a la palestra Alexandre de Fisterra, el inventor del futbolín, y los protagonistas exprimían su materia gris para desvelar cuál era la estrella más cercana a la Tierra o quién descubrió una sustancia llamada pólvora.
Para ello, dispusieron de cuatro opciones por cada interrogante y la posibilidad de pedir ayuda a los espectadores. Fue precisamente el comodín del público el que involucró a todos los curiosos en el reto, aunque solo los más rápidos pasaron a una segunda fase con un pin distintivo en la solapa. Los apartados fueron de cinco preguntas y el ganador se colocó la corona de laurel una vez superó con éxito hasta tres eliminatorias. El objetivo de la actividad, promovida por la Axencia Galega de Innovación (Gain) con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) fue sacar la innovación de los laboratorios y despachos por unas horas. Para que los coruñeses convivieran con la ciencia de una forma divertida.
Después de transformar cinco edificios gallegos en tableros, “Big Ciencia” cerraba la gira que pasó por combinar un concepto clásico de juego con la proyección de gran formato, una práctica que en Galicia se puede ver en espectáculos como los fuegos del Apóstol. Además, los alumnos del obradoiro de tecnología se pudieron llevar a sus casas el software que hizo posible ayer que el bloque que contiene joyas de patrimonio científico fuese por una tarde un puente con luces y efectos a la divulgación. 

El concurso “Big Ciencia” convierte el edificio Prisma en un tablero gigante