Los coruñeses se aventuran a “mover los marcos”

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A Coruña se empapó ayer un poco de la cultura rural y trató de dilucidar dónde están los lindes de A Silva y Palavea. Para una discusión tan vieja como tópica y típica en Galicia, el Ayuntamiento echó mano de los vecinos en las dos primeras reuniones de A Porta Aberta, el programa ideado por la Concellería de Participación Cidadá para decidir conjuntamente los distritos de la ciudad, entre otros temas.
Pertrechadas con bolígrafos y rotuladores unas 40 personas comenzaron a dibujar la A Coruña del futuro. Pasaban unos minutos de las 10.30 horas de la mañana, cuando la concejala Claudia Delso y su equipo en Participación Cidadá les facilitaron unas encuestas, así como unos mapas en una de las salas del Centro Cívico de A Silva. Como alumnos aplicados, todos los asistentes –en su mayoría gente mayor– tuvieron que delimitar los marcos de su barrio en los callejeros que se les entregaron. Y raro fue el caso en el que se coincidió, como pasaría por la tarde en Palavea. 
Cada cual habló de un espacio de referencia, indicó unas zonas limítrofes con las que mantiene un vínculo y, sobre todo, rotuló las calles que interpreta como los muros imaginarios del entorno en el que vive. De hecho, hubo quien bromeó con la intención de alguno de “conquistar Labañou”. 
El caso es que la chanza no estuvo tan lejos de ser realidad pues cada cual fijó el perímetro como mejor le pareció. “Eu recuperei os límites históricos desde a ronda de Outeiro coa avenida de Finisterre, a rúa de San José e Penamoa”, señaló, en medio del ejercicio, uno de los habitantes del núcleo rural. 
Mientras se mostraba muy satisfecho con la decisión municipal de tener en cuenta su opinión y la de sus convecinos, otra persona recalcaba que “O Ventorrillo é da Silva, ao igual que a rúa Barcelona e As Conchiñas porque antes alí había catro casas”. 
Otros dejaron que el potencial distrito se terminase en la “zona vella” más allá de Monasterio de Caaveiro. El alcalde, Xulio Ferreiro, que visitó a los participantes en el acto inaugural escuchó, interesado, parte de las teorías.  

de referencia o con poder
El caos geográfico se reeditó por la tarde con Palavea, Eirís, Pedralonga y Santa Gema. En este sentido, la edil Claudia Delso destacó la importancia de que las decisiones estratégicas se tomen con “unha reflexión colectiva sobre a territorialidade”. 
En medio de los debates que surgían en las mesas, aseguró que tras todos los encuentros de septiembre y octubre tocará celebrar un gran foro ciudadano para decidir “que consecuencias e competencias terán os distritos”.
Así aseguró que surgen dos vertientes de actuación: la de que sea meramente un espacio de referencia y aquella que entendería como necesario “dotar de recursos humanos e económicos” a cada zona.  
Se piensa, sin embargo, que serán diferentes a los censales, porque Delso entiende que esos no sirven para reestructurar A Coruña. “Eses responden a una lóxica de datos para o censo pero a xente non ten conciencia de que existan”, resaltó. 
Eso sí, la representante municipal –que incidió en que se tendrá una especial “sensibilidade” con los entornos rurales que sobreviven en la ciudad– aseguró que ni siquiera existe una idea del número de distritos que será necesario crear. Pese a todo, el objetivo es tener el nuevo plano de la urbe en 2016.

Los coruñeses se aventuran a “mover los marcos”

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