La ONU cree que habrá muchas más víctimas en las zonas rurales de Nepal

-FOTODELDIA- KAT01 KATMANDÚ (NEPAL) 30/04/2015.- Pemba Tamang, de 15 años, es evacuado en camilla tras ser rescatado por la policía de entre los escombros del hotel Hilton, cinco días después del terremoto, en Katmand&ua
|

La cuenta de muertos sigue subiendo de manera inexorable en Nepal y supera ya los 6.000, una cifra que la ONU da por seguro que aumentará aún considerablemente una vez se llegue a las zonas rurales del país, algo que cinco días después del terremoto considera “esencial”.
El último balance oficial de muertos alcanzó ya los 6.166 y el de heridos los 13.232, registros que confirman día a día las dimensiones devastadoras de una catástrofe que mantiene a decenas de equipos de rescate movilizados en busca de milagros bajo los escombros.
“En las zonas remotas donde el terremoto fue realmente más violento el sufrimiento es mucho, mucho mayor de lo que estamos viendo aquí; además la infraestructura allí no tiene la misma robustez que aquí, así que puedes imaginar que las víctimas son mucho más altas”, indicó el máximo responsable de la ONU en Nepal, Jamie McGoldrick.
El coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU y por tanto máximo responsable de articular toda la ayuda internacional que llega al país indicó que en estos momentos ya “no se trata de quién ha muerto”, sino de lo que se puede hacer “con quien sobrevivió”.
“Estimamos que tres cuartas partes de la población efectiva viva en esas áreas fuera de Katmandú”, señaló, al rechazar sin embargo entrar en especulaciones sobre la situación que puede haber en esos lugares tras el terremoto del pasado sábado.
El responsable de la ONU restó importancia a las críticas por los problemas en el reparto de ayuda a la población, entendiendo que algunas críticas pueden obedecer al momento.
“Es un momento muy dramático en el que la gente ha perdido sus medios de vida, sus casas, sus seres amados”, dijo, afirmando que es importante responder a estos reclamos y “pacificar” a quienes protestan satisfaciendo sus expectativas. Superado ya el quinto día del seísmo, McGoldrick considera “esencial” salir con la ayuda fuera de Katmandú y llevar “toda la presión, toda la discusión, todos los medios a donde creo que se necesitan que es fuera de Katmandú a los distritos del epicentro del terremoto”. “Ahora no hablemos de cifras, solo para planificar, porque las cifras reales solo aparecerán cuando lleguemos a la gente que sufre”, afirmó.
En Katmandú el drama continúa, al igual que la vida y ayer los comercios empezaron a retomar su pulso habitual, aunque se resienten por la salida de la ciudad de cientos de miles de personas que trabajaban en el sector.
El presidente en funciones de la Federación de Cámara de Comercio e Industria de Nepal, Pashupati Murarka, indicó que “muchos comerciantes temen aún entrar a sus tiendas”, pero subrayó el incremento de la actividad durante el día.
Sin embargo, alertó de que alrededor de 400.000 personas pueden haber abandonado Katmandú, “la mayoría de ellos trabajadores”, con lo que ello implica para estabilizar el sector.
El suministro eléctrico en el valle de Katmandú se ha recuperado casi en su totalidad y ya llega al 90% de los usuarios, pero el miedo a nuevas réplicas o a brotes de epidemias ha empujado a 10.126 vehículos a abandonar Katmandú en las últimas horas, según la Policía nepalí.
Mientras, el avión fletado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo con 30 toneladas de ayuda humanitaria para los damnificados por el terremoto en Nepal llegó ayer a Katmandú, informó una fuente de Cruz Roja.
La aeronave que salió el miércoles de Madrid llegó hoy al aeropuerto de la capital nepalí y la ayuda será descargada para su distribución entre los afectados por el seísmo “en cuanto sea posible”, dijo un portavoz de esta organización.
Por otro lado, el Ministerio de Asuntos Exteriores seguían ayer buscando a 78 españoles en Nepal, de los que 15 se encontraban en zonas de mayor riesgo cuando tuvo lugar el terremoto.

La ONU cree que habrá muchas más víctimas en las zonas rurales de Nepal