“As decisións importantes medímolas coa nosa tolerancia, xogo e risco”

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El periodista lleva masticando la novela “O rebumbio dos vagalumes” (Laiovento) desde hace años, pero a la poliédrica Paula le faltaba un empuje y no fue hasta los tres últimos cuando el perfil de mujer con un trabajo bien remunerado y marido e hijos salió a la palestra. Lo hizo acompañada de personajes, que son los que le sacan brillo a la protagonista en primera persona. Se convierten en los narradores de una historia que se rebobina como una cinta y se combina con una tercera persona del singular que se queda en lo superficial. 
Es el primer libro del escritor, donde Alberte no dibuja a la mujer perfecta, sino a aquella que “vive nunha contorna aparentemente estable, pero non está satisfeita”. Convive con un vacío y trata de buscar alternativas para mejorar su felicidad y son esas primeras personas que se suman al relato las que van desgranando la cara “b” de la profesora universitaria: “Non se sinte recoñecida no que ela é e non ve que teña un proxecto común co seu marido, que está concentrado na súa profesión”. Tampoco le llenan los eventos sociales en los que participa y ese lado oscuro lo va descubriendo el lector. 
Él termina de componer el puzzle de un ejemplo de los miles que pululan por la sombra en  un mundo de capas: “Esos personaxes que atravesan a vida de Paula enfróntanse dunha forma singular a opcións de cambio que teñen nas súas vidas”. En la ensalada de voces, Santos introduce a un boticario, un traumatólogo “moi inestabilizado” y un cubano, “que marchou do país e aproveitou o derrumbamento do muro de Berlín para conseguir a nacionalidade checa”. Este último representa a los que sí están dispuestos a girar sobre el eje y cambiar de rumbo, señala el autor. 
Después está Xaime Souto, su pareja, que tendrá que determinar entre a o b, igual que Paula: “As decisións importantes medímolas coa nosa tolerancia, xogo e risco”, en medio de una carrera invertida, de la que se sabe de dónde arranca “pero non onde remata”. Porque la vida no espera, Santos apuró el primero de sus textos. Lo abrigó con unas tapas y hoy circula por las principales librerías gallegas en una segunda etapa en la que él ya no tiene el control sobre el mismo. Paula es independiente a través de las páginas. Viaja en una estructura distinta, que “racha a linealidade de narración e tamén dos tempos”. 
A Santos le gusta que el lector “teña un papel activo e trate de recompoñer o que está vendo” porque precisamente eso es lo que busca cuando lee una novela. En cuanto a la cronología desordenada del volumen, el escritor apunta a que atiende al ciclo vital de cada uno, que es diferente a lo que marca el calendario y depende de los acontecimientos que más cicatrices dejan. Para bien o para mal. Y si la tercera persona no se adentra, los demás narradores sí lo hacen: “Van emerxendo polo terreo que pisa Paula”. Porque siempre consideró la literatura como algo más que entretenida, Alberte profundiza y remueve conciencias: “É moi reflexiva”. Creativamente, añade, no tiene la licencia para opinar porque solo cuenta con la aprobación de los suyos. 
Ahora falta saber la reacción de los que no le conocen. Al menos en su faceta novelesca. Para coger fuerzas y darle el impulso final a un segundo libro, que también lleva tiempo macerando. Mientras, su carta de presentación es moderna y actual. Se despacha a buen ritmo, dice, y se come una madalena.

“As decisións importantes medímolas coa nosa tolerancia, xogo e risco”

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