Las plazas coruñesas esperan hoy un aluvión de clientes

La plaza de Lugo vivió ayer una jornada tranquila | pedro puig
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“La cosa está flojita”. Lo dice Marcos desde Elviña y lo corrobora Sonia dos puestos más adelante. Y es que la parte que respira entre escamas en las plazas municipales espera hoy un aluvión de gente, los que se decantan por ir ex tremis a por el marisco para presentarlo fresco, sin previo paso por el congelador.
De esta forma, Sonia tiene un listado de reservas para hoy de clientes fijos, que no cambian y coronan a la almeja como la reina de la Nochebuena: “No falla”. En este sentido, los adeptos a este bivalvo “quieren que se vea en la mesa”. En el puesto lo despachan a 32, “la gorda, gorda” y a 27 euros el kilo, “la babosa terciada”.
Apunta la pescadera que “al percebe no hay quien lo toque”. Ayer llegó a los 200 euros en la lonja. A algo menos, 170, se costeó el kilo de camarón en subasta y, en general, Marcos señala que “hay un desbarajuste de precios”. Lo notó en el besugo, en el grande y el de ración. El primero alcanzó los 60 a principios de semana para bajar a los 30 y pico en este pasada jornada.
Los mercados abrirán también mañana para los más rezagados y aunque no hay lonja, “vienen los de la cáscara a servirnos de almeja y berberecho”, de mercancía que venderán a los que prefieren arriesgarse y dejarse llevar por lo que les llene los ojos en las horas previas a uno de los menús más cuidados del año, para el que muchos optan por carne.
Y es que en este apartado, los precios apenas sufren cambios. En la plaza de Lugo, la carnicería J.M tiene apalabrados corderos y cabritos. Vienen de Lugo directos al plato: “También vendemos mucho vaca vieja, chuletones y picaña”. En casquería Fina, los clientes se pelean por sus carrilleras de ternera: “Se pusieron de moda el año pasado porque las sacó Arguiñano y se preparan como un guiso normal”. Este trozo tiene el don de ser muy agradecido. Queda tierno y los coruñeses lo saben.
Dice Fran que hace un mes que apuntan peticiones. De segundos en el podio están los callos porque son muy socorridos para el día siguiente: “Los suelen dejar hechos el 24 o el 31 y así solo tienen que calentarlos y comerlos”, apunta el placero. En pollería Mary, el pollo casero está por encima del resto de alternativas. Dice la vendedora que la gente vuelve a lo tradicional y frente a la cocina que todo lo fusiona, el sabor que se macera a fuego lento es un triunfo seguro.
Por eso, en carnicería Vidal, los lechones se desmarcan entre los favoritos de la gente, “unas piezas de 600 gramos”. Para dejar entrar también al roti y los codillos y a una especie de cinta de lomo con hueso y relleno.
Pilar asegura que los precios son los habituales en un baile de platos, en los que no falta el bacalao con garbanzos o el rape en salpicón, dos clásicos de estas fechas. Por su parte, las centollas y nécoras se visten hoy de fiesta para convencer al mejor postor. l

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