El Chuac adapta sus espacios para la creación de tres nuevas UCI

Dos de las nuevas camas de UCI en los antiguos quirófanos de la quinta planta del complejo | AEC
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En el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) se sigue trabajando, con todos los recursos disponibles y en una batalla contra el tiempo, para seguir atendiendo al mayor número de pacientes dentro de sus instalaciones, por ello, están adaptando algunos de sus espacios para poder dotarlos de camas de Unidad de Cuidados Intensivo (UCI).

Así lo explican dos de los responsables de mantenimiento del Chuac, encargados de realizar estos trabajos de adaptación en tiempo récord, José Manuel Barreiro y Javier Viña.

“Con esto del Covid el problema está en que el número de pacientes que llega a la UCI aumenta considerablemente y, dado que nuestras UCI se preveía que no darían abasto para hospitalizar a tanto paciente, lo que hicimos fue dotar de UCI extras”, apunta Barreiro. Se trabaja en tres fases y, durante la primera, se habilitó una “UCI extra” en los antiguos quirófanos de la quinta planta, “que estaban liberados después de la ampliación del hospital”, y que ya está actualmente operativa, disponiendo de algo más de una veintena de camas para cuidados intensivos.

En la segunda fase, la actual, se están dotando “de la infraestructura para habilitar una segunda UCI extra”, dice Barreiro sobre la instalación que se dispondrá en “unos quirófanos similares”, pero, en este caso, en la sexta planta.

Pero existe una tercera fase: “Una tercera opción, que estamos analizando, que es un espacio de espera de camas en los actuales quirófanos, donde podríamos hacer una tercera UCI”, explica José Manuel Barreiro.

Apunta también que la primera zona habilitada cuenta con “22 puestos”, la segunda, que esperan esté operativa a partir de la jornada de mañana, “serían unos 26 puestos”, mientras que la tercera fase, la que están analizando, dispondría, si llega a ejecutar, de unos catorce puestos más de cuidados intensivos.

Proceso y recursos

Hay que tener en cuenta que habilitar camas de hospitalización normales no es lo mismo que hacer lo propio con camas para cuidados intensivos, ya que las segundas precisan de “una infraestructura tecnológica y de bioseguridad muy distinta, por lo tanto, ampliar hospitalización es relativamente sencillo”, dice.

Viña destaca la capacidad de trabajo para llevar a cabo todas las fases de este plan en un tiempo que en condiciones normales ni se plantearían. “El personal de mantenimiento se ha volcado completamente en trabajar, sin mirar horarios de salida ni si les toca, o no, librar, está todo el mundo dándolo todo”, dice Viña.

“Hacer esto en tan poco tiempo y que quede tan bien sería implanteable en condiciones normales”, apunta Viña, a lo que Barreiro añade que, además del poco tiempo empleado, entre siete y diez días por UCI extra, “se ha hecho con recursos propios del hospital, tanto humanos como materiales, sin que eso suponga ningún tipo de merma”. En condiciones normales, como mínimo, les llevaría tres meses cada UCI.

Inciden ambos en lo complicado de todo este proceso al no poder acudir a mercados externos, ya que han tenido que realizar todos estos trabajos con los recursos de los que disponían en el propio complejo hospitalario.

El Chuac adapta sus espacios para la creación de tres nuevas UCI