“A Makoki le di una muerte digna, pero siempre resucita”

El Ideal Gallego-2016-02-05-037-adef82e2
|

Se dio a conocer por el personaje de Makoki en los 80, pero su hija María le hizo tocar otra puerta distinta de la creatividad cuando su inspiración le llevó a escribir sobre ella y su autismo en un “María y yo” que todavía funciona a pesar de que ya tiene ocho años. Y es que entre tanto, la  niña se hizo mayor y cumplió los 20. De eso va la segunda entrega de un dibujante, que pasó ayer por “Encuentros con escritores” para contar su experiencia de cuándo el lápiz se alió con las letras. Miguel Gallardo es guionista e ilustrador de sus obras, un papel que le gusta porque “no tienes que pelearte con nadie”, aunque recuerda la época en la que paseaba sus ideas con Ignacio Vidal-Folch de la mano o de Mediavilla, que “era un genio total” con el que aprendió a narrar. 
Pero también reconoce que él es muy bueno “y me trato muy bien”. Con “María cumple 20 años” llegó a Argentina y Méjico y de Huesca aterrizó en la ciudad para compartirlo con varios institutos y una cárcel, la de Teixeiro, de la que salieron muchas preguntas con alas: “Quedaron superencantados”. 
Miguel cuenta que puso a su hija en escena por necesidad y porque ahora que es adulta, se da cuenta de que hay pocos como ella en los parques. La mayoría están en centros y “existe mucha compresión cuando son pequeños, pero los niños crecen y mucho”. Se les despierta el apetito sexual y los padres han de estar muy atentos, comenta, en una sociedad “donde muchos padres se desentienden”. En el último de sus títulos, Gallardo planta el futuro al lado María porque el futuro es ya su presente, que va de la mano de la palabra “integración”, “algo que a la educación le falta mucho para conseguirla”. Explica que aunque hay profesores que son unos cracks, “que hacen lo que pueden”, los alumnos con autismo necesitarían una atención superpersonalizada que no existe. 
De la suya, cuenta que tiene un apego enorme a las personas. Por eso cuando se pusieron a grabar su documental, los cámaras y asistentes tenían que esconderse para que no les nombrara durante el rodaje. Ese mismo apego le hizo sentirse propietaria de la cinta cuando en la sala canaria donde se estrenó vio a todos los suyos en el patio de butacas. Hasta entonces, Gallardo afirma que la aborrecía. 
De lo que empezó siendo, “un dibujante como todos, atado a la mesa” a lo que es, un profesional comprometido, está Makoki, al que mató en un tebeo porque pensó “que así nadie se acordaría más de él”. Pero a sus fans les dio lo mismo, creyeron que era solo un capítulo: “Le di una muerte digna, pero siempre resucita porque sus seguidores son muy heterogéneos. El director de mi banco es uno de ellos que lo conoció en otra época”. Para seguir por otro lado.

“A Makoki le di una muerte digna, pero siempre resucita”