Especialistas en residuos peligrosos trabajan ya para que Penamoa recupere su aspecto original

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  Como si de una película de ciencia ficción se tratase, desde el pasado viernes, seis operarios, cubiertos con buzos blancos, mascarillas y guantes, trabajan en la descontaminación del antiguo asentamiento de Penamoa. Se trata de la primera fase del plan de regeneración de la zona diseñado por la Concejalía de Medio Ambiente, que se divide en tres fases y con el que el Ayuntamiento busca devolver este espacio de 70.000 metros cuadrados a su aspecto original: el que lucían los terrenos antes de transformare en el principal asentamiento chabolista de la ciudad, hace ya más de dos décadas.

El concejal de Medio Ambiente, Enrique Salvador, desglosó ayer las claves del programa para la “restauración de este espacio degradado”, en el que el gobierno local invertirá 300.000 euros y que servirá para devolverle a Penamoa “los valores ambientales modificados en los últimos años”. “Lo vamos a hacer de una forma ordenada”, puntualizó el edil popular, que aseguró también que las labores se desarrollarán desde un punto de vista “sostenible”, con la separación en origen de los distintos tipos de residuos acumulados.

Los operarios tienen que pasar por unas cabinas de descontaminación antes de salir del antiguo poblado

 

Pero la parte más importante del plan de regeneración se refiere a los requisitos legales que debe cumplir. Así, Salvador señaló que en la zona solo podrán trabajar empresas inscritas en el RARE (Registro de Empresas con Riesgo en Amianto), que seguirán un plan que necesitó del visto bueno de la autoridad laboral, en el que se garantiza la seguridad de los trabajadores y de terceras personas que se puedan ver afectadas. Los operarios, formados para tratar residuos peligrosos, tuvieron que superar un reconocimiento médico específico previo a la entrada en el antiguo poblado. Tanto antes de iniciar las labores de recogida de residuos, como una vez acaba su jornada laboral, es obligatorio que los trabajadores pasen por una cabina de descontaminación.

 

Fases > El concejal de Medio Ambiente recordó que la primera fase se puso en marcha el viernes, con el derribo de las cinco últimas chabolas por orden judicial. Esta consistió en la descontaminación y embalaje de las planchas de amianto de las cubiertas de varias de las chabolas del poblado. A esto se sumaron los trabajos para el desmenuzamiento del resto de materiales originados como consecuencia de las demolición de las últimas infraviviendas.

Según el edil, ahora toca dar paso a la segunda fase, diseñada para la selección, carga, transporte y tratamiento de los restos de amianto y cemento de todo el poblado. Antes de retirarlos, deben ser descontaminados, embalados y sellados para su posterior transporte y reciclaje. El plan se completará con la fase de desescombro, limpieza y regeneración de Penamoa, que servirá para eliminar el resto de basura y devolverle su aspecto vegetal. El proyecto contempla el aporte de tierra para respetar la topografía original del terreno, la siembra de especies tapizantes para que la zona “quede protegida” y la plantación de árboles.

Para realizar estos trabajos el Ayuntamiento da de plazo seis meses. La primera fase, ya adjudicada, tiene un coste de 100.000 euros. La segunda, según Salvador, se encuentra en estos momentos en fase de contratación, y en la misma el Ayuntamiento invertirá 200.000 euros. El edil de Medio Ambiente descartó la construcción de un área recreativa o un parque infantil en este espacio una vez terminen los trabajos. “Se trata de restaurar Penamoa recuperando sus valores ambientales”, sentenció.

Especialistas en residuos peligrosos trabajan ya para que Penamoa recupere su aspecto original