Arrecian las críticas por la oleada de multas en Alfonso Molina y A Pasaxe

El Ideal Gallego-2014-09-12-008-6615b66d
|

Manuel Torres se llevó toda una sorpresa al llegarle por correo dos multas por exceso de velocidad: una detectada por el radar de Perillo y otro por el que se encuentra en Alfonso Molina. Pero muy pronto pasó de la sorpresa a la indignación al ver que el importe de las multas eran de cien euros cada una, por haber superado el límite  en ocho kilómetros por hora. “Es un afán recaudatorio extremado”, protesta. No es el único que piensa así: en los últimos días, los funcionarios que atienden la oficina de denuncias de la DGT tienen que soportar las quejas de muchos conductores que se sienten engañados.
Y es que desde que a mediados de julio el margen del radar bajara a ocho kilómetros por hora por encima del límite han sido muchos los conductores imprudentes que se han visto obligados a abonar sanciones por infracciones leves, que suponen 100 euros de multa, o  50 si se pagan en los 20 días siguientes a la notificación. Las travesías urbanas como la de Alfonso Molina se convierten así en verdaderos cotos de caza para el radar.
Así lo explica el presidente de la Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, que señala que sus asociados reciben muy pocas denuncias por circular a 131 kilómetros por hora (cuando se dispara el radar en autovías y autopistas) pero sí muchas en vías urbanas donde el radar salta a 58, o en travesías donde se detectan infractores a partir de los 88 kilómetros por hora. Sin embargo, el propio Arnaldo advierte que no se trata de que hayan cambiado la legislación, sino de que ahora, la DGT ha decido aplicarla con más rigor. “La del 10% de margen era una medida de gracia que se daba a los conductores. La razón es que los radares eran distintos, y algunos eran más precisos que otros. En 2009 se modificó esta situación. La de antes era como un regalo”.
Pero la mayor parte de los conductores se sienten estafados, como el propio Torres. “Si iban a cambiar las reglas, tenían que haberlo anunciado. Cuando llamé a la Comandancia de la Guardia Civil, me dijeron que mirara el BOE (Boletín Oficial del Estado)”, recuerda, aún molesto. Y desde la asociación Unión de Guardias Civiles también creen que detrás de estos cambios se encuentra el afán recaudatorio.

En alfonso molina,  a 50
Pero Arnaldo va más allá: se trata de parte de un plan de Gobierno para reducir los límites de velocidad. “Ha crecido el número de accidentes de tráfico y la velocidad media creció un 1% en el último año. Estamos pisando el acelerador”, asegura el presidente de la AEA. Y en cambio, los planes del Gobierno es que los españoles viajen mucho más lentamente, de manera que en travesías urbanas como Alfonso Molina el límite sea de 50 kilómetros por hora.
“Se habla de que con la reforma vial se podría conducir  a 130 kilómetros por hora, cuando es lo contrario –advierte Arnaldo–: las carreteras en las que ahora se circula a 100 pasarán a 90, las de 90, a 70, y dentro de la ciudad solo se podrá circular a un máximo de 30”. Y podría entrar en vigor a finales de año. 

Arrecian las críticas por la oleada de multas en Alfonso Molina y A Pasaxe