Los buzos buscan en el barco hundido a los dos tripulantes aún desaparecidos

Llegada al puerto de San Juan de Nieva de uno de los dos cuerpos de los marineros del barco Santa Ana, hundido a media milla del Cabo Peñas. EFE
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Los buzos de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo han retomado esta mañana los trabajos para tratar de localizar en el interior del barco pesquero hundido frente a la costa de Cabo Peñas a los dos tripulantes que aún siguen desaparecidos, después de que ayer recuperaran otros dos cadáveres.

De los nueve tripulantes que llevaba el Santa Ana cuando naufragó en la madrugada del lunes de la semana pasada, de los que sólo hubo un sobreviviente, aún permanecen desaparecidos el gallego Manuel María Tajes (mecánico) y el contramaestre portugués Víctor José Farinhas Braga.

Los cuerpos recuperados ayer son los de joven asturiano Marcos del Agua Chacón, que formaba parte de la tripulación como alumno en prácticas, y el del segundo marinero indonesio fallecido en el naufragio, Wasito.

Los buzos recuperaron del interior del barco otros dos cuerpos el viernes y el sábado (el del marinero gallego Lucas José Mayo y el del mecánico indonesio Suherman Hasan), que se sumaron a los dos cadáveres recogidos del mar poco después del naufragio (el de patrón portugués Francisco Gomes Fragateiro y el del cocinero gallego Manuel Indalecio Mayo Brea).

Las labores de búsqueda se centrarán hoy en la zona habitable aún pendiente de inspeccionar, dos camarotes y el pabellón de víveres.

En caso de no encontrar a los tripulantes en esa zona, los buzos bajarían a la sala de máquinas, que el capitán de los GEAS de la Guardia Civil Carlos Martínez calificó ayer de "auténtico infierno", debido a la alta toxicidad del agua y a la escasa visibilidad por la presencia de gran cantidad de aceite, gasoil, tuberías y otros enseres que han quedado diseminados.

El operativo de búsqueda también estará condicionado por el mantenimiento del buen estado de la mar para no poner en riesgo la seguridad de los buzos.

El "Santa Ana", que naufragó en la madrugada del lunes de la pasada semana tras embarrancar en isla Erbosa, a media milla de Cabo Peñas, permanece hundido en posición vertical en una zona rocosa y de fuertes corrientes.

En su comparecencia de anoche ante los medios de comunicación, Martínez insistió en la peligrosidad de las tareas de los especialistas en actividades subacuáticas al recordar que uno de los buzos sufrió el pasado viernes la amputación de una parte de dos dedos después de que le cayera en la mano una plancha metálica.

En la jornada de ayer, la treintena de buzos de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo que forman parte del operativo realizaron un total de cuarenta inmersiones, que dieron como resultado el hallazgo de los dos últimos cuerpos.

Además, lograron practicar un agujero en el casco, de metro y medio cuadrado, que permitió abrir una nueva vía de acceso y facilitar el desescombro del interior.

Los buzos buscan en el barco hundido a los dos tripulantes aún desaparecidos