Imponen dos años por atentado al hombre que disparó a un policía con una escopeta

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 Como un atentado a los agentes de la autoridad ha entendido el magistrado titular de penal 3 el incidente que se registró en mayo de 2009 en la calle de Vista cuando un hombre armado con una escopeta disparó contra uno de los policías locales que había acudido a detenerle después de que este intimidara con el arma a un grupo de jóvenes a los que previamente había amenazado.

La sentencia que cierra el procedimiento penal contra el atacante lo absuelve de los delitos de lesiones con instrumento peligroso y lesiones, ambos en grado de tentativa, de los que lo acusaba la Fiscalía y únicamente lo sanciona por haber generado en los agentes que se vieron encañonados “un temor racional y fundado de un mal inminente y grave”, con un arma de fuego que no estaba autorizado a utilizar.

La resolución le impone dos años de cárcel, pena que, con toda probabilidad, podrá eludir por carecer de antecedentes en delitos de atentado o tenencia de armas. La Fiscalía elevaba su petición hasta los siete años y medio al culparlo de lesiones, un delito por el que sí tiene una condena previa.

 La Fiscalía pedía siete años y medio al entender que el acusado pretendía hacer daño y no solo intimidar

 

En condiciones > Esa segunda infracción, la referida al arma de fuego que le fue requisada en el domicilio de San Andrés en el que residía, y donde se refugió al verse perseguido por la Policía, queda probada a ojos del juez por la confesión del acusado –admitió que carecía de la correspondiente licencia– y por el hecho de que este llegara a apretar el gatillo, lo que, según se recoge en la sentencia, demuestra “que el arma estaba en condiciones de ser utilizada”.

Disparó, según se recoge en el apartado de hechos probados, al ver llegar a los dos agentes uniformados que habían acudido hasta la calle de Vista aquella noche tras ser alertados del altercado. “En el momento en que el acusado vio al primero de ellos se giró, le apuntó, y siendo plenamente consciente de su condición de agente de la autoridad, accionó el gatillo”, describe el juez, que descarta que el tirador tuviera “ánimo de acabar con la vida” del policía, aunque sí de agredirle. En ese sentido, la resolución admite que si el proyectil no llegó a dispararse fue “por causas independientes a la voluntad del acusado”, por un fallo mecánico.

Según queda probado, antes de llegar a ese punto el hombre ya había mostrado la escopeta para intimidar a una pandilla de jóvenes con la que ya había tenido un encontronazo aquella noche. Eran las dos y media de la mañana cuando, al verlos en una actitud “que le pareció inadecuada” –parece que estaban cogiendo unas vallas de una obra y colocándolas en la calzada– les llamó la atención “en tono agresivo” y les advirtió de que “se iban a cagar”. Acto seguido subió a casa, cogió el arma, la cargó y regresó al lugar donde se encontraba la pandilla con ella en alto.

Aunque los testigos afirmaron en el juicio que llegó a apuntarles y a disparar, la sentencia únicamente admite que esa actitud podría haber sido entendida como un delito de amenazas.

Imponen dos años por atentado al hombre que disparó a un policía con una escopeta