La cancelación del servicio del tranvía fue una de las primeras decisiones polémicas que adoptó el gobierno del PP. Menos de un mes después de que el alcalde tomase posesión de su cargo, el Ayuntamiento anunció la suspensión temporal del funcionamiento del convoy después de que, unos días antes, se produjese un descarrilamiento en el apeadero frente al edificio de Hacienda.
Los desperfectos en las vías no eran nuevos, sino que se conocían desde dos años antes y habían sido comunicados al anterior gobierno local en varias ocasiones. En ese momento, el Ayuntamiento decidió encargar dos estudios para hacer un diagnóstico del estado de todo el trazado antes de tomar una decisión. Estos dieron como resultado que más de 830 metros de estaban dañados. El tramo más afectado era el comprendido entre el castillo de san Antón y la Torre. La Concejalía de Movilidad decidió entonces arreglar solo el que va de las Esclavas al faro romano. Además, optó por eliminar el apeadero situado frente al edificio de Hacienda, uno de los puntos que más problemas generaba. n r. l.






















