Reportaje | El secreto del éxito: no entrenar mucho, ser menos y una dieta de lacón y pulpo

Rubén Prado, Pachi Vázquez y Pablo Segade, nada más llegar al aeropuerto de Alvedro | quintana
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La delegación coruñesa de bomberos que llegó ayer a Alvedro tras participar en los Juegos Mundiales de Policías y Bomberos que se celebró la semana pasada en Los Ángeles llegó cansada y arrastrando en sus maletas el metal que ganaron en la competición: tres medallas de plata y una de oro, con la que se hicieron tras competir contra 15.000 miembros de los servicios de emergencia de todo el mundo. “Fue bastante bien, la experiencia fue muy buena y venimos bastante satisfechos”, comentó Pablo Segade, uno de los expedicionarios.
Tienen razones para sentirse así, porque este año no las tenían todas consigo: para empezar, la delegación coruñesa era más pequeña que la de anteriores ediciones y además, se entrenaron durante menos tiempo. Pero además, surgió un imprevisto de última hora que vino a ponerles las cosas aún más difíciles: “Iba a ser en Canadá pero lo cambiaron de localización cuando surgió un problema a última hora. En solo diez meses tuvieron que organizarlo y cambiaron pruebas donde habíamos ganado medallas por otras nuevas”.
 

Los más duros
Para colmo, tuvieron que enfrentarse a rivales fuertes. “Los más duros son los americanos y españoles y los chinos, que ya están preparando las próximas olimpiadas, que serán en ChengDu, en su país (“Si podemos, la idea es ir allí”)”, explica Segade. A pesar de todo, la pequeña delegación coruñesa dejó el pabellón bien alto: en natación consiguieron una medalla de oro en ochocientos metros libres y un cuarto puesto en 1.500 metros. En atletismo en 5.000 y 10.000 metros en pista llegaron dos platas y en “Stairsrace” (subida de escaleras), una plata y un cuarto puesto. En “Ultimate Firefighter”, otro cuarto puesto. Esta prueba es una especie de yincana que consiste en cuatro ejercicios distintos: correr una distancia con mangueras, recorrer un circuito entre conos, llevar una víctima y subir por unas escaleras con una motosierra. “Era la primera vez que participaba y fue entretenido”, comentó Rubén Prado. Además, aprovecharon para hacer turismo, pero solo les dio tiempo a ver el cartel de Hollywood y el Paseo de la Fama así que su compañero Daniel Reinoso se quedó en California para disfrutar de unas vacaciones con su familia mientras ellos regresaban victoriosos a pesar de ser menos, no estar tan preparados como querrían y de los cambios de última hora. “Es lo que tiene el lacón y el pulpo”, bromean.

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