Corea del Norte vuelve a desafiar a la comunidad internacional al lanzar un misil de largo alcance

El presidente de Corea del Norte Kim Jong-un, en el centro, acompañado por militares AEC
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Corea del Norte anunció ayer el lanzamiento, desde el emplazamiento de Dongchang-ri, en el noroeste del país, de un cohete de largo alcance con un satélite a bordo que, según Corea del Sur, se trata en realidad de un misil balístico intercontinental sin carga explosiva. Un lanzamiento que ha vuelto a poner en alerta a la comunidad internacional y que podría preceder a la ejecución, según la inteligencia surcoreana, de una prueba nuclear.
Las autoridades norcoreanas –que han prometido nuevos ensayos de este tipo en un futuro– efectuaron la prueba a pesar de las advertencias formuladas por sus dos únicos aliados declarados, China y Rusia, que lamentaron profundamente la prueba, que corre el riesgo de sumir aún más al régimen de Pyongyang en el ostracismo.

¿COHETE O MISIL?
Según Corea del Norte, el objeto lanzado era un cohete con una autonomía aproximada de 10.000 kilómetros cargado con un satélite, el Kwanmyongsong-4 (nombrado en honor al fallecido líder Kim Jong Il), que trazará una órbita polar cada 94 minutos.
A los pocos minutos del despegue, los órganos portavoces del Gobierno norcoreano declararon el éxito total de “un evento que marcará una época en el desarrollo científico, tecnológico, económico y defensivo del país, en el legítimo ejercicio de su derecho a utilizar el espacio con propósitos objetivos e independientes”.
Corea del Sur, por contra, está absolutamente convencida de que su belicoso vecino del Norte probó un misil balístico intercontinental. Los expertos de la Inteligencia surcoreana argumentaron que el peso del supuesto satélite que transporta el cohete es demasiado ligero.
Por ello, estos mismos expertos consideran que el peso adicional no es más que un lastre que sirve para calibrar con más precisión la trayectoria del misil, según concluyó en una reunión de emergencia a puerta cerrada donde también informó de que el régimen de Pyongyang está ultimando los preparativos para efectuar un nuevo ensayo nuclear, el segundo este año tras el realizado el 6 de enero.
A las pocas horas de la prueba norcoreana, Corea del Sur y Estados Unidos anunciaron el inicio de las negociaciones para instalar un nuevo sistema de defensa aérea en suelo surcoreano, proyecto que hasta ahora no gozaba del entero beneplácito del Gobierno de Seúl.
China reaccionó con inquietud a la apertura de las negociaciones sobre el nuevo sistema y llamó a la “cautela” en las conversaciones para que tengan en cuenta cómo afectará este sistema al equilibrio de la región.

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