A Coruña, en pie de guerra ante la posible invasión anglo-holandesa de 1702

Ilustración de la corbeta inglesa “Victory”, durante la decisiva batalla de Trafalgar
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En 17 de julio de 1702, con motivo del ataque de la flota anglo-holandesa a la bahía de Rande en Vigo, el gobernador de la plaza coruñesa indica al Ayuntamiento de las necesidades que debía tener la ciudad para hacer frente a un posible ataque o cerco de la plaza.

“Esta memoria se componía la necesidad de disponer de 20 o 24 bueyes con el correspondiente pasto, para el servicio de la Artillería, llevar las piezas a donde hiciese falta para la defensa de la ciudad y su plaza, así como escalas de mano, para apagar los incendios que se produjesen por parte del ataque enemigo.


También era preciso reunir todos los faroles, hasta los 300 a ser posible, para ponerlos en las diferentes partes de la ciudad de noche, ya que importaba mucho tenerla alumbrada, para ejecutar así las faenas de defensa y, a ser posible, con astas para sostenerlas. También se necesitarían la mayor cantidad de heces de aceite de las casas donde hubiese comercio, para refrescar la artillería. Además, recoger todo el vinagre que se pudiese y que entre en la ciudad.


Asimismo es preciso, que la ciudad, prevenga alguna cantidad de ganchos con sus astas largas y cortas, algunos cubos o cechas para transporte de agua y con los que apagar los posibles incendios en las casas.


Todo esto se considera preciso de necesidad y es urgente que se haga sin dilación alguna, se requisen las dos boticas de la Pescadería y se les obligue a los boticarios que con ellas y de todo cuanto pudiesen surtirse de medicamentos, se retiren después dentro de las murallas de la ciudad, en cuanto a los cirujanos, si se tiene noticia de alguno que viva en la Pescadería, se le mande instalarse en la ciudad amurallada.
Aunque el gobernador propició las diversas instancias al Capitán General, para que los envíe de Santiago o Pontevedra o de la parte donde los pudiese tener. Reconociendo si hay dentro de la ciudad hornos y si están disponibles para poder servir y si no los hay, se manden hacer en diferentes partes de la ciudad Alta, por ser esto de la mayor importancia e interés para la población.


No le repito, de que, se haga entrar dentro de la ciudad Alta los granos que hubiese en la Pescadería, ni que por ningún caso, se permita que se saquen fuera, le prevengo que se informe en saber la cantidad que habrá para que considerando no ser suficiente a la ciudad, disponga, vengan de afuera de toda la jurisdicción, en todo lo tocante a las bastimentas.


Lo mismo digo de los molinos de mano, que todos los que hubiese se recojan dentro de la ciudad amurallada, los cuales deben estar repartidos en diferentes partes de la misma, para el beneficio común.


Se debe dar disposición de que todo el ganado, así carneros, como vacas de todo el contorno, se tenga prevenido, para que entre en la ciudad Alta, luego, que se reconozca para ser invadida la plaza y no antes, por no haber pastos dentro de ella, para mantener dicho ganado.


También se juzga preciso volver a reconocer los pozos, para saber si se ejecutó la orden que está dada de mantenerlos limpios y en uso corriente. La orden está firmada por Antonio de Santillana”.

Ante el posible ataque
Este comunicado da cuenta de los abastecimientos que la ciudad debía contener dentro de sus muros ante el hipotético ataque de la poderosa escuadra naval británica y holandesa, que se preparaba en esos instantes para emprender la navegación cerca de las costas coruñesas. Esto daría lugar a la célebre batalla de Rande entre estas marinas y la Armada española, con un claro desarrollo favorable para las fuerzas conjuntas, enemigas de la corona de los Borbones y cuya definición histórica es denominada como la guerra de la Sucesión española. Tanto ingleses como holandeses defendían los derechos dinásticos de la casa de Austria y Francia, mientras que España representaba la causa borbónica.


Pero el 17 de octubre en Bouzas llega la noticia de la retirada de la armada anglo-holandesa de la ría de Vigo. El comunicado decía: “Ayer lunes, comenzaron a salir de esta ría de Vigo, las Armadas enemigas y a la hora que escribo ésta, lo quedan continuando y por ser esta nueva tan feliz y digna de celebrar no he querido excusar de dar vela a vs. para que sirva ayudarme a dar gracias al Altísimo que nos ha librado de las hostilidades que intentaban y de los graves perjuicios que de ello resultarían y quedo al servicio de vs. Con segura voluntad en cuanto se ofreciere; Dios guarde a vs. muchos años”.

Todo se debe a la célebre batalla naval desarrollada en Rande, en la ría de Vigo-Bouzas, lo que llevó a los ciudadanos de La Coruña a mantenerse alerta por su posible invasión, este estado de alarma vino en durar casi seis meses.

A Coruña, en pie de guerra ante la posible invasión anglo-holandesa de 1702