“Los recortes deben aplicarse a casos concretos, pero no a enfermos crónicos”

06 abril 2011 página 17 a coruña.- fotografía de ana vidal carro, presidenta de la asociación parkinson galicia-coruña
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Pese a su incidencia, la enfermedad de Párkinson guarda todavía muchas incógnitas, sobre todo, aquellas vinculadas a su origen. Ante la falta de una cura, asociaciones como Parkinson Galicia–Coruña ofrecen los recursos necesarios para hacer más llevaderos sus efectos y habilitar un punto de encuentro donde enfermos y familiares pueden compartir experiencias.

—¿Con cuántos usuarios cuenta la asociación?

—Tenemos socios enfermos, que son los que usan nuestros servicios, los familiares y los socios colaboradores. En total, unas 500 personas en A Coruña y su área metropolitana.

—Un número bastante alto. ¿Esto nos podría dar una idea de cuántas personas hay afectadas de Párkinson en A Coruña?

—Se calcula que en la ciudad hay unos 800 enfermos y contando con el entorno llegarían a 1.500 personas.

—Como usted decía, la asociación presta una serie de servicios. ¿Cuáles son?

—Atendemos entre 214 y 220 personas que vienen a terapias de recuperación, que incluyen logopedia y fisioterapia, además de otros talleres.

—¿Cuál es el perfil del usuario–enfermo?

—Hace tiempo, eran sobre todo mayores de 60 años, aunque por desgracia están apareciendo cada vez más casos de personas jóvenes. Por lo menos, en nuestra asociación, llevamos tiempo recibiendo a socios cuya media de edad ha bajado hasta los 40 años.

—¿Y cómo lo afrontan?

—Bueno, cada uno lo afronta a su manera, tanto los jóvenes como los mayores. Yo siempre digo que cada paciente es un mundo, y lo mismo pasa con la medicación: a uno le puede sentar muy bien y a otro como un tiro.

—¿Notan alguna mejoría después de iniciar la terapia?

—La mayoría de los usuarios sí. Siempre hay algunos que vienen a valoración pero no vuelven porque no quieren reconocer que están enfermos. Aunque los que inician la terapia sí que notan más mejoría que con solo con la medicación. Hay que concienciarse de que es una patología que no se cura, pero la terapia puede retardar los efectos. Además, el ánimo que tiene un enfermo cuando ve que mejora es increíble y se lo puede contagiar a los demás usuarios.

—¿No tienen miedo de que por los ajustes en sanidad se dejen de financiar los medicamentos contra el Párkinson?

—Esperemos que no, porque es un gasto continuo y diario que supone mucho dinero. Los recortes deberían aplicarse a casos concretos, pero nunca a personas con enfermedades crónicas.

—Como entidad social la crisis también les habrá cogido de lleno, ¿no?

—La verdad es que sí. Aún contando con el apoyo de nuestros socios colaboradores y las ayudas del Ayuntamiento y la Diputación, tenemos que pagar a dos fisioterapeutas y una logopeda (hay otra contratada por la Consellería de Traballo e Benestar). El problema es que ha aumentado mucho la demanda en el último año, con 60 usuarios más, y está el proyecto de llevar nuestros servicios a otros municipios del área coruñesa.

“Los recortes deben aplicarse a casos concretos, pero no a enfermos crónicos”