Betanzos despide San Roque con solo una decena de barcas en Os Caneiros

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Imagen insólita en el adiós al San Roque 2020. Betanzos nunca olvidará unas celebraciones en las que, por primera vez desde la Guerra Civil, el mazo no colgó de la Torre de Santo Domingo y en las que las que se tuvieron que cerrar Os Caneiros. Unas celebraciones centenarias que cierran en el Mandeo, del que hace unos años “rescataron” el espíritu de su romería más internacional, precisamente en la Jira del 25. Porque los segundos, los antiguos “Caneiros da Coruña” se han convertido, con menos visitantes y más embarcaciones, en “Os Caneiros de Betanzos”. Salvo este 2020.

Según indicaron desde el Ayuntamiento de Betanzos, apenas una decena de embarcaciones subieron hasta el campo, cerrado y vigilado por la Guardia Civil, que también recorrió el río para velar por el cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas por la crisis del Covid-19.

En el casco urbano, la Policía Local de Betanzos controló los movimientos tanto en los embarcaderos como en el camino de San Xiao, antes de entrar en Coirós, donde la competencia la asumió la Guardia Civil.

La decisión de no celebrar las romerías ni elevar el Globo de San Roque se adoptó por “razones de seguridad y la imposibilidad de organizar eventos en los que se pudiesen registrar concentraciones de personas, como explicaron desde el Gobierno de Betanzos. “Una decisión difícil pero creemos que responsable porque la seguridad de las personas está por encima de cualquier otra cuestión”, incidió la alcaldesa, María Barral Varela.

 

Meteorología

Los efectivos que intervinieron en el operativo se encargaron de velar por el cumplimiento estricto de las normativas, tanto en cuanto a mascarillas como a distancia social o la celebración de “botellones” que están prohibidos y que, en los últimos días, llevaron a la Consellería de Sanidade a plantear a los municipios de la comarca coruñesa el cierre nocturno de los arenales, aunque las medidas se concretarán este miércoles en un nuevo encuentro con el comité clínico de la Xunta.

En cualquier caso, a la responsabilidad individual se unió la meteorología adversa, que tampoco animó a a navegar el Mandeo.

Así, las escenas que pudieron verse durante la mañana y a última hora de la tarde en las orillas, sin apenas actividad salvo caminantes, deportistas y curiosos, se alejaron bastante de las de un día de romería en la capital brigantina, con ciudadanos asomados al río para comprobar si había algún movimiento, embarcaciones grandes y pequeñas amarradas, vacías y sin adornos, todo lo contrario a lo que se viviría antes de subir a Os Caneiros.

Betanzos despide San Roque con solo una decena de barcas en Os Caneiros