Reportaje | Juegos tradicionales como puente intergeneracional en las fiestas de O Castrillón

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Las fiestas del barrio coruñés de O Castrillón no solo se componen de romerías, conciertos y entretenimientos gastronómicos. En la tarde de ayer, en la plaza de Pablo Iglesias, centro de todas las actividades, tres generaciones de vecinos se juntaron para trasmitir o recibir, en el caso de los más jóvenes, varios juegos tradicionales.
“Antes se jugaba con lo que se tenía”, comenta Fernando, uno de los organizadores más veteranos, mientras varios de los niños del barrio correteaban por las pistas de fútbol y baloncesto, ahora reconvertidas en un puente hacia la tradición y el pasado. La rana, la pesca, la turra da maroma, la estrella, el varapalo o el zurriagazo, que consiste en que los participantes, sobre un tablón de madera,  se arreen entre ellos con cojines,  se presentaban como los atractivos más llamativos del acontecimiento.

Fomentar la competividad
Los abuelos y padres de los niños no solo intentaban enseñar las reglas de los diferentes juegos. “También se trata de fomentar la competitividad sana”, comentaba Domingo, uno de los organizadores de la asociación de vecinos. “Esta propuesta se lleva haciendo entre once y doce años. Lo que pretendemos es elegir los juegos más fáciles y simplificarlos para que sean más atractivos para los chavales. Los que encajan mejor y los más sencillos”. De este modo surgían escenas realmente curiosas. En el juego de la cuerda, en el que dos equipos compiten mediante la fuerza para atraer hacia ellos a los contrincantes, dos niños, uno con la camiseta del Barcelona y otro con la del Real Madrid (con los nombres de Messi y Cristiano, cómo no) compartían bando en esta ocasión para alcanzar la victoria. La contienda acabó de resolverse cuando un adulto entró en acción y decantó la balanza en favor del otro equipo entre carcajadas. 
“A muchos de los adultos les da corte jugar, por si hacen el ridículo” comenta de forma irónica  otro de los más mayores. “Yo a esto jugaba en el pueblo. Ahora me dedico a enseñarlo a los chavales durante estos días”.
Como es normal entre niños, algunos roces surgían de forma esporádica. “A la cara no vale” avisaba uno de los organizadores a dos jóvenes que competían por ser el rey del zurriagazo. Sin embargo, el buen ambiente reinó todo el acontecimiento lúdico. Además, para darle más autenticidad, los diferentes juegos transcurrían con unos altavoces de fondo, que emitían varios temas populares de música gallega. Todo confluyó a la perfección durante la tarde dentro de un presente marco familiar.

Un día de entretenimieto
Por la mañana, los vecinos pudieron asistir a una serie de talleres medioambientales donde objetos tan extraños a primera vista como las mini cocinas solares eran las protagonistas. También hubo tiempo para disfrutar con la observación astronómica solar “A Nosa Estrela” y para un nuevo taller de marcapáginas, sin olvidar un intercambio de libros infantiles, juveniles y para adultos. Con esta nueva edición de juegos y deportes tradicionales, que contó con el apoyo del Museo Etnolúdico de Galicia, las fiestas de O Castrillón encararon los últimos eventos de su programación festiva. 
Según avanzó la tarde, , la compañía de teatro IO presentó el espectáculo “Contiguo”, para por fin dar paso a lo que seguramente era lo más esperado por los vecinos de O Castrillón, la gran verbena del barrio, que se prolongó hasta bien entrada la noche. l

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