Entre las cenizas de la miseria

El fuego que encendió un mendigo para rescatar algo de cobre de los escombros acabó siendo un incendio que sofocaron los bomberos Pedro Puig
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Cuarenta y ocho horas después de que las máquinas acabasen con Penamoa, y haciendo bueno a Calderón de la Barca en “La vida es sueño”, la miseria regresó al cadáver del poblado.

Un hombre de avanzada edad y movilidad muy limitada, auxiliado por un bastón, rebuscaba ayer por la mañana entre los escombros del derribo con la esperanza de encontrar algo de valor. Había encendido una fogata a la que arrojaba todo aquello susceptible de contener cobre: restos de electrodomésticos, cables, juguetes rotos...

Un inoportuno chaparrón, a mediodía y la presencia de una patrulla de la Policía Nacional, que no llegó a bajarse del coche, le hicieron despistarse, y el fuego se extendió. Media hora después, una dotación forestal de Bomberos de A Coruña atacaba las llamas, que habían producido una humareda visible desde varios puntos de la ciudad.

De hecho, la Plataforma Ventorrillo Desmantelamento de Penamoa denunció lo ocurrido, quejándose del fuerte olor a plástico quemado que se detectaba desde el barrio.

Ante el alboroto que se había generado, el anciano buscador de miserias se marchó carretera abajo con su botín en una bolsa de un outlet.

Entre las cenizas de la miseria