Eduardo Aceña | “Cambiamos el eje conceptual del albergue de transeúntes para que sea menos hiriente con la persona”

Aceña defiende que se puede rehacer una vida desde el centro | javier alborés
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Hace años que preside la Institución Benéfico Social Padre Rubinos –desde 2017 poseedora del título de Real–, pero también Eduardo Aceña es toda una institución de la vertiente más solidaria de A Coruña.

¿Cómo ha funcionado el albergue en lo que va de año? ¿Ha bajado la afluencia de beneficiarios? 
Hemos aumentado. Es curioso porque en el mes de agosto del año 2017 habíamos tenido en el comedor social durante todo el año a 11.227 personas y en este año llevamos 12.274, lo que supone un incremento del 9,34% en lo que se refiere a la atención. 
 
¿Están pasando la noche en las instalaciones muchas personas? 
La ocupación media que tenemos es de un 75% en relación con las 102 camas disponibles. En este ámbito es de destacar que en los servicios de pernoctación los españoles representan un 65% del total pero hay 23 nacionalidades diferentes. 

¿Siguen acudiendo a ustedes familias enteras? 
Dentro del albergue hay un departamento de atención social para atender a obligaciones que afectan a la parte vital de la vida de las personas y en este año para las familias se han llevado a cabo 690 servicios a un total de 212 usuarios. Ha habido solicitud de complementos de alimentación, de desplazamientos, recargas de teléfono, tasas administrativas, tasas para la renovación del DNI, gafas, recargas de la tarjetas de autobús, pagos de suministros y de alquiler...

Según estos datos, ha aumentado la afluencia al comedor. ¿A Coruña no está saliendo de la crisis como dicen? 
El incremento puede ser un índice diferencial que puede poner de manifiesto esta situación de necesidad. Pero también hemos de reconocer que las aportaciones económicas que se vienen haciendo para atender obligaciones de pago de los distintos usuarios son inferiores al año pasado. Había mucha más petición en tema de prestaciones económicas orientadas al pago del alquiler para evitar desahucios y hemos visto que han ido descendiendo. 

¿Por qué tiene tanta demanda este servicio? 
En Padre Rubinos tenemos muchísima atención y preocupación en que el tipo de alimentación que se viene otorgando a los usuarios sea el tipo medio de cualquier familia coruñesa. Además, esta real institución es la única que viene dando cenas en la ciudad y vemos que los niveles de afluencia van creciendo porque ahora hay una media de 160 personas cenando. Eso también puede estar dando un mayor número de media.

¿Ha habido un cambio de perfil? 
En el comedor social hay usuarios que tienen cierta permanencia en el albergue. Pero hay otros muchos casos en los que viene gente que tiene prestaciones de Risga o una pensión inferior, por  lo que tiene carencia de capacidad económica para atender su servicio de alimentación y acuden, por consiguiente, y utilizan todos los servicios que necesitan. Hay gente joven y otra menos joven pero toda es gente muy adecuada, muy correcta. 

En lo que se refiere al verano, ¿recibieron más gente que otros años? ¿Hay flujo de transeúntes desde otras zonas de España? 
Entre junio y julio se produjo una bajada de afluencia como también nos pasó el año pasado. Pero en agosto se siguen manteniendo unos niveles de ocupación altos y nos tememos que en diciembre o enero lleguemos a estar forzados. De hecho, hubo dos días en agosto en los que tuvimos las 102 camas totalmente cubiertas. Si es cierto que hay circulación de muchísimos transeúntes porque hoy La Coruña se ha convertido en un centro de referencia en el ámbito de la ayuda social a las personas vulnerables y excluidos sociales. 

Ustedes tienen una escuela y hace poco comenzó el nuevo curso, ¿en este habrá novedades en la institución en general? 
Estamos haciendo algún estudio en virtud del cual, incluso, se lleva a cabo la modificación del concepto por otro que sea menos hiriente en la dignidad de las personas. De hecho, se ha procedido a la modificación conceptual de Albergue de Transeúntes por el de Centro de Atención Social de la Real Institución Benéfico Social Padre Rubinos, el cual tendrá como eje de su organización funcional el centro de atención social continuada, el comedor social, el albergue, el centro de inserción laboral y social y el centro de inclusión básico. A veces pienso lo del albergue de transeúntes y digo: ¿por qué lo llamamos así si a lo mejor vienen personas que han trabajado o han tenido un fracaso en la vida y solo buscan donde comer? Hay que modificar la nomenclatura de modo que el que venga no se vea herido y en función de lo que nos cuente lo derivaremos a un espacio o a otro.

¿Los departamentos son los mismos que existían? ¿Ya se ha oficializado el cambio estructural?
Exacto. El cambio ya se está tramitando, está encaminado, se entiende que con ese cambio conceptual se respeta más la dignidad de la persona.
¿De esta institución se logra salir para rehacer una vida? 
Hay muchísimos casos. Hay un centro de integración social y laboral que ahora mismo tiene a 15 personas que es atendido por un psicólogo y desde ahí el año pasado se logró dar trabajo a diez personas, algunas de las cuales también desarrollaron trabajos temporales dentro de la institución. Una vez que ellos localizan puestos de trabajo y tienen su autonomía económica se van de alquiler y, en función de su salario, siguen utilizando nuestros servicios de comedor o no.

Una de sus proyectos estrella para la inserción laboral es el taller textil. ¿Sigue funcionando bien? 
El número de usuarios es de ocho, que es la media que habitualmente venía asistiendo. Ahora tenemos usuarios de Ucrania, Gambia, Venezuela, Portugal, Nicaragua, Marruecos y Galicia. Al acabar el curso curiosamente algunos encuentran trabajos en ámbitos del textil pero otros se van desde aquí canalizados a otros empleos o trabajos. 

Esto implica que los vecinos aún donan su ropa...
Hasta agosto de 2017 se habían recogido 506.844 kilos de ropa en los 102 contenedores instalados en la ciudad y este año la cifra es equivalente, por lo que se va manteniendo el mismo nivel.

¿Y las ventas, tanto de los diseños propios como de la ropa en buen estado, responden en las dos tiendas que crearon?
La venta de los productos específicos que se hacen del reciclaje de la ropa se vende a finales de ejercicio en Marineda City, donde nos habilitan un espacio; también en Coruña The Style Outlets, en Culleredo, y luego hay peticiones individuales a lo largo del año. También vamos a la Noche Blanca de la Zona Obelisco. 
¿Y los comercios propios? 
Seguimos con la tienda inicial en las antiguas instalaciones. En la de Ángel Senra vimos que aquello no tenía aceptación y nos vimos abocados a tener que cerrarla porque en una institución de carácter social no podemos tener algo que podía producirnos déficit. La de San Roque de Afuera está abierta todo el año y hay una media de 3.000 euros de ingreso al mes que, para vender productos a dos y tres euros o a un máximo de 15 euros, es mucho vender.

Solo hay una pequeña parte de las instalaciones aprovechada. ¿Hay algún proyecto en ciernes para el resto de los espacios? 
Esas instalaciones están ahí y como se les tiene que dar una utilidad social. Desde la real institución, teniendo en cuenta la complejidad de todas las opciones que se están planteando, estamos estudiando a ver de qué manera, en ese principio de desarrollo integral de la persona, habilitamos los espacios de los que disponemos para ir generando lugares de formación en distintos ámbitos del mundo laboral. 

¿Sería una gestión propia? 
Sí. Se planteó en su momento con otras instituciones pero no siguió adelante. Lo fundamental es darles espacios de trabajo a personas en riesgo de exclusión.

“El hito más importante fue conseguir el edificio actual de la Fundación Amancio Ortega”

Aceña dirige una institución que, en la actualidad, tiene 175 trabajadores entre empleados directos e indirectos.

Continúan celebrando el centenario de la entidad y los actos no cesan. ¿Cómo surgió una programación tan ambiciosa? 
En abril de 2017 llamamos a la Casa Real para pedir que nos concediesen el título de real. A partir de ahí la reina emérita Sofía aceptó la presidencia del comité de honor y se otorgó el título. En mayo y julio entramos en contacto con muchísima gente de variedad política a nivel nacional y el resultado lo hemos visto. De aquí a diciembre va a haber más actos.

¿Cuál cree que es el gran hito de estos 100 años? 
Desde que soy presidente el hito más importante que ha tenido Padre Rubinos es conseguir de la Fundación Amancio Ortega la edificación actual que nos ha permitido llevar a cabo un desarrollo de la acción social inigualable. Como digo siempre, somos un punto de referencia de la acción social en A Coruña gracias a esta donación de la Fundación Amancio Ortega con la que tenemos una deuda de honor impagable. Tenemos que responder con nuestra responsabilidad y nuestra capacidad de gestión.

¿A qué se refiere? 
Estamos dando satisfacción a las diferentes necesidades en cuatro ámbitos de actuación que conforman el eje fundacional de esta real institución. El centenario nos ha permitido desplegarnos en distintos ámbitos culturales, deportivos, jurídicos, políticos... Y el punto referencial fue la visita de la reina doña Sofía. 

Cuando habla de esos cuatro ámbitos hace referencia a centros como la escuela o la residencia de mayores. ¿Cómo ha comenzado el curso escolar? 
La escuela infantil Carmen Cervigón tiene 95 plazas y todas están cubiertas. Se quedaron en lista de espera 17 bebés, 77 niños de uno a dos años y 30 de dos a tres años. Estos niños se distribuyeron por la red de escuelas infantiles pero la demanda pone de manifiesto que la escuela tiene una gran aceptación entre los padres, primero por las instalaciones y, luego, por la empatía, el calor y el rigor profesional de nuestros trabajadores.

Siempre están innovando... ¿seguirán esa línea? 
En octubre ya vendrá el guitarrista todos los miércoles y también el perro que venía, con independencia de que nos propongan alguna innovación. Siempre les ando insistiendo mucho en que no se queden rezagados, que innoven que es un poco a lo que nos obliga la situación de esta institución. 
 
¿Y la residencia de la tercera edad funciona como habían esperado? 
De las 148 plazas 40 están en concierto con la Xunta y el número de solicitudes es de 514 de las cuales de la ciudad son 427.  Del total, 180 peticiones son de personas que están en otras residencias cuyas cuotas giran alrededor de los 2.300 euros y nos insisten mucho en venir porque sus posibilidades económicas les hacen difícil seguir. Aquí se cobra un máximo de 1.450 euros y por así decirlo contamos con una ciudad sanitaria. 

Pero aún así a la institución en general le vendrían bien las donaciones... 
Vivimos de donaciones puntuales y de socios benefactores que nos dan alrededor de 110.000 euros al año. Hay otras donaciones en especie que se registran y tenemos conciertos con las tres administraciones. l

Eduardo Aceña | “Cambiamos el eje conceptual del albergue de transeúntes para que sea menos hiriente con la persona”