Oleiros- Las casas del pueblo más “glamurosas”

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El Ideal Gallego-0010 patrimonio de liáns propiedades municipales

Ya sea por convenio urbanístico, por compra o, directamente, por toma de posesión, el gobierno local de Oleiros ha dotado a sus vecinos de casas del pueblo en todas las parroquias que son la envidia de la comarca. Un ejemplo de todo este patrimonio municipal es la parroquia de Liáns.

Reportaje de m. rodríguez

Las Torres de Santa Cruz, el pazo de Lóngora y el castillo de Santa Cruz son auténticas joyas arquitectónicas que han ido a parar a manos municipales para el uso y disfrute de los vecinos (y visitantes) de la parroquia de Liáns.
Poco a poco, el Ayuntamiento ha logrado escriturar estas propiedades a su nombre gracias a estrategias como convenios urbanísticos, compra o toma de posesión. Un trabajo que ha llevado a que los residentes de esta parroquia puedan utilizar como sedes vecinales piezas construidas en el siglo XVI o a principios del XX.


El islote que alberga el castillo de Santa Cruz vio nacer esta edificación ,que completaba el sistema defensivo del entorno, en 1594. Su uso militar dio paso al residencial en el XIX y hasta 1988, cuando el Ministerio de Defensa decide poner a la venta el inmueble.
“Para evitar a súa venda como residencia privada a un promotor”, el Ayuntamiento apostó por comprar la fortaleza. En aquel año, Ángel García Seoane (alcalde de la localidad) y la concejala Esther Pita deciden tomar posesión del castillo, al tiempo que la Policía Militar les impedía el paso. “Finalmente, o pobo de Oleiros logrou recuperar o que fora fiel gardián da baía para manter viva unha parte da historia”, señalan desde el Ayuntamiento.
En el mismo núcleo se daba un caso parecido. Las Torres de Santa Cruz, construidas en 1820, fueron utilizadas por los franquistas para su Sección Femenina. En los años 70, el pueblo se levanta para recuperarlas y el Ayuntamiento decide tomar posesión de ellas en 1981, mientras que los vecinos hacen lo mismo con los jardines.
Pero las posesiones de Oleiros no terminan ahí. El pazo de Lóngora (siglo XVIII) terminó en manos de los Salesianos gracias a la donación de su única heredera. Un empresario adquiere la propiedad después de que los religiosos abandonasen la propiedad en 1958, para que, después, en 1994, el gobierno local firmase un convenio urbanístico por el que cambiaba la finca por otras tierras edificables.
Todas estas propiedades son, en definitiva, los testimonios silenciosos de la historia de una parroquia y que, hoy día, siguen siendo testigos de la actualidad, al acoger la vida diaria de sus residentes.

 

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