La Marea bloquea varios proyectos de movilidad que exige el Plan de Turismo

La idea de ampliar Alfonso Molina ha ido vinculada a numerosas trabas | quintana

Las demandas del Plan Estratégico de Turismo (PET) en materia de movilidad contrastan por completo con las posturas políticas que ha ido tomando el Gobierno local en este sentido para las infraestructuras del futuro que tiene que consensuar con otras Administraciones. En la actualidad la ampliación de la avenida de Alfonso Molina o la estación intermodal acumulan un importante retraso mientras que el documento redactado por los expertos en turismo advierte de la necesidad de adaptar todas estas cuestiones para facilitar el desplazamiento de los viajeros.


Aunque se centra en las estrategias de captación de visitantes, el Plan Estratégico de Turismo toca prácticamente todos los palos y, por ello, no deja de lado las medidas en clave de movilidad que afectan a que A Coruña se perciba de forma adecuada en el imaginario de las personas que llegan para conocer la localidad durante sus vacaciones.
Si los grupos municipales del PSOE y el BNG criticaron el lunes la falta de compromiso con la movilidad tras cerrarse la semana dedicada a esta cuestión, el documento redactado por los expertos hace hincapié en los problemas vinculados al transporte que hay que debe solucionar el Consorcio de Turismo. Lo curioso es que los temas que señalan los especialistas han sido los que se han topado con una mayor obstrucción por parte del Gobierno municipal, que ha empujado a rehacer varios proyectos a otras instituciones.

Sin servicios adaptados
En el apartado de accesibilidad a la ciudad, la hoja de ruta para potenciar el destino revela debilidades como la “falta de conexión de la AP-9” con el aeropuerto de Alvedro, pero también los “problemas de tráfico en los accesos” a la urbe. En cuanto a la movilidad propiamente dicha, el equipo redactor con el asesor Iñaki Gaztelumendi a la cabeza recalca “la intermodalidad del transporte público es muy limitada, lo que no favorece la relación de A Coruña con los recursos turísticos del entorno, ni existen servicios adaptados a los turistas”.


A pesar de estos avisos y sus consiguientes recomendaciones de mejora, que han sido vistas en un estudio que duró poco más de cuatro meses, hasta el momento la Marea Atlántica ha mostrado una posición de bloqueo a algunos avances que irían en la línea de lo que se demanda en el PET.


Sería el caso de la ampliación de la avenida de Lavedra o Alfonso Molina, para reducir los problemas que genera el tráfico intenso a determinadas horas. El proyecto acumula un importante retraso –y más teniendo en cuenta que debería de haber comenzado casi en paralelo a las obras de la circunvalación de Santiago o el aumento de capacidad del puente de Rande de Vigo, pues fue un compromiso del Estado que se asumió a la par– teniendo en cuenta cuando comenzó a negociarse el proceso.


El Gobierno local puso numerosas pegas al plan presentado por el Ministerio de Fomento y hace pocas semanas presentaba sus alegaciones finales en el plazo de exposición pública.


En la actualidad, el departamento del Ejecutivo central está redactando el informe con todas las puntualizaciones que se les hicieron llegar, discriminando las que están repetidas y preparando las respuestas. Su aprobación y posterior anuncio dependerá del número de alegaciones y de la dificultad que tenga incorporarlas o no al citado proyecto.

Pasos intermedios
La Consellería de Infraestruturas se encontró con dificultades para avanzar en la creación de la intermodal y, a petición de la Marea, prepara readapta el texto a la baja sobre las expectativas prefijadas. Si se hubiese seguido el plazo previsto, posiblemente la licitación iría tan avanzada como en Vigo, Ourense y Santiago.


Para llegar a buen puerto, y en contra de la agilidad que fomenta el PET, todavía resta presentarlo al Ayuntamiento, alcanzar el esperado acuerdo y hacer la tramitación urbanística antes de sacar a concurso los trabajos.


Otros de los temas a los que se le presta especial atención porque dificultan la experiencia son la carencia de un autobús turístico y una movilidad “deficiente” en las líneas habituales, la falta de servicio de bicicletas accesible y la densidad del tráfico, con cuellos de botella incluidos.

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