La recuperación de los enfermos mentales peligra por los "recortes", según los afectados

Los presidentes nacional y regional de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), José María Sánchez-Monge (i), y Jesús Corrales, respectivamente. EFE/Archiv
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Los "recortes" están produciendo el cierre de programas y están poniendo en peligro la supervivencia de asociaciones y centros de atención a las personas con enfermedad mental, lo que repercute gravemente en las posibilidades de que puedan recuperarse, según las organizaciones de familiares.

Con motivo de la celebración el próximo miércoles del Día Mundial de la Salud Mental, la Federación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) denuncia que los ajustes de las administraciones públicas y también de organizaciones privadas están perjudicando la atención que reciben miles de personas con enfermedad mental y sus familias.

Este año, el movimiento asociativo ha elegido el lema "La mejor inversión, tu salud mental", con el que pretende llamar la atención tanto de las administraciones públicas como de la sociedad sobre la necesidad de dedicar los recursos necesarios para cuidar este aspecto básico de la salud.

"El problema no es solo que hayan disminuido los recursos, sino que se están retrasando tanto los pagos que muchos centros no se pueden mantener", ha señalado a Efe el presidente de FEAFES, José María Sánchez Monge.

Algunas organizaciones regionales van más allá, como FEAFES Murcia, cuya vicepresidenta, Delia Topham, ha asegurado a Efe que la nueva normativa del Gobierno regional deja a las personas que utilizan las casas tuteladas o los centros de día "en un estado de precariedad". "Estamos volviendo casi a la mendicidad, es absolutamente sangrante", ha resaltado.

Según Topham, que preside AFESMO, una de las mayores asociaciones de la comunidad, la crisis no puede ser la excusa para perder los derechos adquiridos.

Porque los expertos coinciden en que los más vulnerables, como las personas con enfermedad mental grave, tienen más posibilidades de sentirse afectadas por las precariedad económica.

En este sentido, el doctor Celso Arango, director científico de CIBERSAM y jefe de Servicio del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, ha señalado que ha costado muchos años integrar a estas personas en el mundo laboral "y a la hora de despedir son los primeros que se van a la calle".

Según la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, entre el 2,5 y el 3 por ciento de la población adulta tiene una enfermedad mental crónica, lo que supone un millón de personas.

Además, el 9 % padece algún tipo de patología mental (crónica o leve) y el 15 % la tendrá a lo largo de su vida.

El principal problema en salud mental, según ponen de manifiesto las organizaciones, es el gran número de enfermos que no cuentan con un tratamiento adecuado.

Así, una encuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que entre un 35 y un 50 % de las personas con enfermedad mental de los países desarrollados no recibe ningún tipo de tratamiento.

La federación sostiene que la inversión en salud mental debe garantizar una continuidad de los cuidados enfocada a la recuperación de los enfermos.

Esto implica que el tratamiento debe ser integral y contemplar todas las medidas terapéuticas necesarias (psicoterapia, rehabilitación, farmacología...) adaptadas a las necesidades particulares de cada persona.

Esto supone una mejor recuperación, mayor autonomía, y además, genera un "ahorro en el gasto público", puesto que "reduce las partidas más costosas", como son los ingresos hospitalarios, los servicios de urgencias y la compra de fármacos, según FEAFES.

En España, el 80 % de las personas con enfermedad mental viven con sus familias, una tasa muy superior a la de otros países europeos como Irlanda (60 %) o Francia y Alemania, que apenas llegan al 40 %.

"Lo que pedimos no es que dejen de vivir con ellas sino que tengan el tratamiento ambulatorio adecuado para que su estabilidad sea completa y no necesiten ingresos hospitalarios", ha señalado Sánchez Monge.

Por ello, la reivindicación de estas organizaciones es que se potencien y desarrollen las unidades de salud mental en todas las comunidades autónomas.

Tal y como establece la Estrategia, lo ideal sería una unidad por cada 30.000 habitantes y la media ronda los 90.000 habitantes y, además, según Sánchez Monge, no están completas.

"No podemos permitir que los avances conseguidos hasta hoy, que han supuesto la superación de la pobreza, aislamiento y exclusión sean susceptibles de recortes", señala la responsable de FEAFES Murcia.

La recuperación de los enfermos mentales peligra por los "recortes", según los afectados