Los okupas deberán desalojar el internado de Santa Gema el domingo

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El próximo domingo expira el plazo dado por el juzgado para que los okupas abandonen el antiguo internado de Santa Gema, en Palavea, según fuentes de este colectivo. O, como ellos lo han llamado siempre, el Centro Social Okupado de Palavea, donde llevan realizando toda clase de actividades desde hace tres años. Durante ese tiempo las antiguas instalaciones se han convertido en el escenario de conciertos de música alternativa, conferencias y talleres, pero todo concluirá este mismo mes, si se cumplen las peores expectativas de sus ocupantes.  

Porque si el edificio no se desaloja en el plazo previsto (lo cual es poco probable) el siguiente paso será fijar la fecha para el lanzamiento, presumiblemente para los próximos días. Por supuesto, los okupas han recurrido el fallo, pero es poco probable que detenga la maquinaria judicial. Además, en el proceso se incluyó una denuncia contra dos personas que fueron identificadas por las autoridades en el momento en el que se apropiaban del edificio, aunque desde el colectivo aseguran que los dos individuos en cuestión ya no viven en la ciudad. Ellos, además, aseguran que nunca allanaron la propiedad, sino que el guarda les dejó pasar como una forma de protegerla de los vándalos y de mantenerla en buen estado. Y de hecho, han realizado reformas e el interior, limpiado parte del exterior de la finca y otros trabajos. Todo, sin el permiso del dueño legal de esas propiedad, por supuesto.

Para ellos, el antiguo internado de Palavea ha tomado el relevo del que en su día habían montado en un antiguo edificio abandonado en As Atochas, y del que fueron expulsados en abril de 2011, después de un espectacular despliegue policial en pleno centro de la ciudad. Sin embargo, los okupas lo tenían todo previsto y sabían cuál iba a ser su próximo paso: unas semanas después ocupaban  el antiguo internado de Santa Gema.

Por lo civil

Pero ahora, la rápida decisión judicial ha cogido desprevenidos a los okupas, que llevaban empantanados en un lento proceso penal desde que llevaron a cabo el allanamiento. Pero la situación cambió cuando la propiedad fue adquirida por un empresario de Sada, cuyos abogados iniciaron un nuevo proceso por la vía civil que fue el que logró la sentencia de desalojo tras una corta suspensión temporal. “A velocidad vertixinosa”, como reconocen los propios okupas, que denuncian “un proceso enchido de irregularidades”.

Mientras tanto, la vida continúa en la casa okupa, con un apretado programa de conciertos  y otras actividades, aunque eso no signifique que no estén preparándose de cara a un más que posible desalojo por la fuerza por parte de la Policía: en las paredes de distintos puntos de la ciudad han aparecido carteles pegados en los que se puede leer  “Queren desaloxar un centro social okupado. O CSO Palavea aínda Resiste!!!” y en las redes sociales advierten a sus simpatizantes de que estén atentos a próximas convocatorias para manifestaciones, como las que ya protagonizaron ante los juzgados.
 

Los okupas deberán desalojar el internado de Santa Gema el domingo

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