Mostrart se despide de 2015 con menos ventas en la mayoría de los puestos

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La respuesta varía mucho dependiendo del puesto pero la impresión general es que Mostrart 2015 no pasará a la historia como una de las mejores de esta feria, la de referencia en artesanía de toda Galicia. Manuel González, presidente de la Asociación Galega de Artesáns (AGA), entidad que organiza el evento, reconoce que más de un participante le ha abordado para transmitirle su decepción. “Las ventas han sido flojas”, comentan. Pero también los hay que se marchan satisfechos. 
“Yo creo que ha sido un éxito. Se ha llenado cada día, hasta el último momento”, asegura González, que reconoce que puede haber caído la actividad debido al mal tiempo. “Hubo dos días que no paró de llover de los 16 que dura la feria. Eso baja la media”, explica. Además, 2014 fue un buen año, lo que deja en mal lugar esta edición por comparación. Al margen de otras consideraciones, el presidente de AGA destaca “la enorme cantidad de público” que les ha visitado y que no abandonó la feria hasta que llegó la hora de cerrar los puestos.

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“Yo no vine el año pasado, pero sí en 2013 y este año hemos vendido menos”, comenta Gustavo Helling sentado en su puesto, donde vende objetos de cuero: “No es una impresión particular porque los taxistas me cuentan lo mismo, que también este año ha sido flojo para ellos. No sé por qué, supongo que es por la economía, porque el consumo no se recupera”. 
Un par de puestos más allá, Antonio, que lleva viniendo los últimos seis años, asegura que “esta es la peor con diferencia”.  Sin embargo, hay otras tiendas que señalan que, a pesar el bajón captado, el sábado fue un día muy bueno, en el que los jardines de Méndez Núñez se llenaron de gente dispuesta a comprar. “Pero es cierto que parece que el resto de los días han sido flojos”. 
Otros, en cambio, como las dependientas del puesto de Elena Fierro asegura que les ha ido bien. Sus famosos zuecos, s especialidad, se sigue vendiendo entre las clientas y no tienen quejas de cómo les ha tratado Mostrart. Pero dejando a un lado el veterano taller, y otros que han tenido mejor suerte, la mayoría ya echa cuentas y no está muy segura de que haya valido la pena pagar los más de 1.400 euros que cuesta una cabina en la feria de artesanía y pagar los gastos de transporte y almacenaje, así como las más de dos semanas de estancia pagadas para la mayor parte de las firmas. n¡

Mostrart se despide de 2015 con menos ventas en la mayoría de los puestos