Romero, con la ilusión de ser el primer surfista español en las Olimpiadas

Vicente Romero es uno de los habituales en las pruebas de Pantín Clasic y el pasado verano participó en una ronda del Europeo celebrado en la playa del Orzán | AEC
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Vicente Romero (Florianópolis, 1992) tenía como principal objetivo de la temporada estar presente en los Juegos Olímpicos de Tokio, en los cuales el surf será olímpico por primera vez en la historia. Con esta intención estaba compitiendo en Australia cuando el coronavirus lo paró todo. 

“Al día siguiente tenía que irme a Nueva Zelanda para seguir compitiendo y de repente tuve que cambiar toda la planificación. Entonces compré un billete de avión para viajar rápidamente a Santander”, explica Romero. 

Allí reside actualmente este surfista nacido en Brasil y criado en Barcelona (sus abuelos paternos son catalanes) que compite con la selección española: “Pero al aterrizar en Santander rápidamente me di cuenta de que en España no podría seguir entrenando y al día siguiente volé hacia Brasil”. 

En Florianópolis, una pequeña isla del sur del Brasil, viven sus padres (aunque son argentinos), en una casa con jardín, y Romero tenía la esperanza de poder pasar allí la emergencia sanitaria mientras surfeaba. 

Pero algunos estados brasileños, como el de Santa Catarina (del cual Florianópolis es la capital), decretaron el estado de emergencia y el confinamiento el mismo día que él aterrizó y prohibieron las actividades deportivas al aire libre. Poco después, los Juegos Olímpicos se aplazaron al 2021 y se canceló el Preolímpico que se tenía que disputar en El Salvador. 

“De todas maneras, me alegro de haber decidido pasar el confinamiento con mis padres para poder estar cerca de ellos en un momento así. Además, aquí el clima es mejor y es más cómodo estar en una casa con jardín que encerrado en mi piso de Santander”. 

Este periodo de clausura Romero lo está aprovechando para ganar masa muscular. “A mí me cuesta ganar peso”, asegura. Las pesas, las gomas y el TRX de los que dispone y el entrenamiento que le ha preparado su entrenador han permitido conseguirlo en escasas semanas. 

Romero se subió por primera vez a una tabla de surf con 4 años, influído por su padre, quien también fue surfista. A los 12 empezó a competir y a los 15 se dio cuenta de que se podría ganar la vida con ello. Aunque la realidad es que con 29 el surf aún no le permite vivir económicamente de forma holgada. 

“Si no compito, no hay dinero. Pero los surfistas estamos acostumbrados a ello. Muchas veces tengo que adelantar dinero de mi bolsillo para poder competir y después recuperarlo con los premios”, explica.

Romero, con la ilusión de ser el primer surfista español en las Olimpiadas