Jesús Castro Lozano | “El mayor gasto de los ayuntamientos es en la factura eléctrica, solo lo supera el pago al personal”

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Ingeniero industrial, Jesús Castro Lozano (As Pontes) dirige la Faepac (Fundación Axencia Enerxética Provincial de A Coruña) desde que se constituyó en 2006 con el fin de principal de mejorar el aprovechamiento de los recursos energéticos, especialmente los coruñeses.

¿Cómo presentaría la Faepac a todos aquellos que no la conocen? 
Se creó, a través de un programa europeo, con el objetivo de alentar acciones en los ayuntamientos para la utilización eficiente de los recursos energéticos. Sus funciones principales son promover y mantener el ahorro energético; proteger el medio natural y reducir el impacto de la polución y uso de la tecnología, y reforzar y favorecer la investigación tecnológica sobre la energía.
 
¿Está vinculada a la Diputación? 
Sí, orgánicamente dependemos del Gobierno provincial y nuestro presidente es Valentín González Formoso. Nuestros patronos actuales son la Diputación, los ayuntamientos de Cerceda, Narón y As Pontes y Sogama, que son las entidades que nos aportan fondos. También colaboran con nosotros la Universidad de A Coruña y la de Santiago y la Unión de Consumidores de Galicia. 

Entidades como la Faepac ¿existen en el resto de provincias? 
No. Aquí en Galicia actualmente solo hay dos agencias de energía, aparte del Enega. Existe una en Lugo y había otra que dependía del Área Metropolitana de Vigo pero cerró hace un año. 

Indicaba que su labor se centraba en los ayuntamientos, ¿consiguen que las facturas eléctricas se rebajen? 
Nosotros firmamos un convenio con los ayuntamientos y ellos nos pagan por el servicio. Básicamente esta labor se centra en la revisión de las facturas eléctricas. Parece de perogrullo, pero con estas revisiones estamos hablando de rebajas que llegaron a los 800.000 euros. 

¿Ochocientos mil euros a cada ayuntamiento? 
No. Hablo de la suma de seis o siete municipios. Por razones de confidencialidad no puedo dar nombres. Pero a uno de ellos le tuvieron que devolver medio millón de euros.

Suena casi a estafa, pero ¿podría ser que la gestión municipal dejase bastante que desear? 
A ver existen errores en las facturas, después facturas que se cobran dos veces. También encontramos facturas que eran de suministro a otros ayuntamientos. Existen penalizaciones por exceso de potencia o abonos por potencia que no tienes contratada. Insisto, siempre puede haber errores. Y hay que tener en cuenta que los ayuntamientos el gasto más importante que tienen tras el de personal es el eléctrico.

¿Se pone la Faepac en contacto con los ayuntamientos o es al revés? 
Hay un poco de todo. Hay ayuntamientos que nos llaman y los hay a los que vamos nosotros. Precisamente, ahora nos están llamando para sacar a licitación el servicio de suministro eléctrico o el mantenimiento del alumbrado público. Nos piden que les hagamos los pliegos que estemos en las mesas de contratación.

¿No recurren también para rebajar los gastos en electricidad? 
Sí. Lo que es evidente es que cada día hay más preocupación por la factura eléctrica, por razones obvias. El precio sube, los kilovatios que se consumen son los mismos y la factura cada vez es mayor. Y realizando una auditoría energética puedes llegar a conseguir ahorros muy importantes. También se analizan las instalaciones que no son seguras. Precisamente, se incidió bastante en esta última cuestión cuando murió electrocutada una joven en Santiago por una avería en el alumbrado público.

¿A cuántos ayuntamientos de la provincia asesora la Faepac actualmente? 
Tenemos convenios con unos diez municipios de A Coruña y uno de ellos es Bergondo. Hay que tener en cuenta nuestra dimensión y capacidad. Tal y como estamos ahora mismo, somos cuatro personas. Tres técnicos y yo que soy el director. Tenemos dos oficinas: una en As Pontes y otra en Cerceda. Evidentemente ambas están ubicadas en los ayuntamientos que cuentan con centrales térmicas.
Los ayuntamientos a los que han asesorado ¿suelen agradecerles sus servicios? 
Estamos muy contentos en ese sentido. Los ayuntamientos son bastante agradecidos y puedo decir que confían en nosotros. Los hay que cuando sacan cuestiones a concurso y le dicen al interventor que cuentan con nuestro asesoramiento da el visto bueno de inmediato. La ventaja que tenemos es que nosotros no nos casamos con nadie. Cuando hacemos una auditoría energética y damos soluciones nunca ponemos una marca. Puedo poner el ejemplo de una empresa que nos preguntó si hacíamos auditorías a entidades privadas y dijimos que  sí. Sin embargo, cuando nos planteó que a cambio de dinero teníamos que recomendar su producto dijimos que no. Entiendo que como fundación que somos si un día recomendamos un producto estamos muertos. 

¿Cómo llega una familia a la Faepac? 
Nosotros nos hemos ofrecido a los ayuntamientos para celebrar jornadas informativas sobre ahorro energético y bono social. Y a las familias que se interesaron les dimos un teléfono (981 102 111) y un correo electrónico (consultas@faecpac.org) para que las familias pudiesen ponerse en contacto con nosotros. Las cuestiones principales son las relacionadas con el bono social. Desde que pusimos en marcha este servicio hemos dado información a casi 400 familias. El ahorro que se consiguió fue de unos 68.000 euros. Lo que supone una media de 180 euros por familia. Debo añadir que muchos de estos ahorros no son puntuales sino que perduran en el tiempo. Las consultas son totalmente gratuitas. A los ayuntamientos les cobramos pero a los particulares, no. 

Si este servicio se publicita, a lo mejor con solo cuatro personas no podrían dar abasto. 
Se hará lo que se pueda. Solemos ser bastante rápidos. En un par de días solemos tener solucionada una cuestión particular. Aunque siempre depende de la carga de trabajo que tengamos. 

¿Cuáles son las deficiencias que suelen encontrar en el modo de gestionarse las familias? 
Existe el sambenito de que la factura eléctrica es difícil de entender. Fácil no es, evidentemente, pero tampoco es imposible. Si lo hacemos nosotros, lo puede hacer cualquiera. Pero ese sambenito conlleva que cuando te llega la factura, te callas y pagas. Tu le preguntas a un particular por la potencia que tiene contratada en casa y nadie lo sabe. ¿Cuál es el consumo mensual? Tampoco. Eso quiere decir que no lo han mirado. De lo que está pasando, en parte la culpa es nuestra. Se habla mucho de que las propias compañías te cambiaban el contrato. Y es cierto que hubo prácticas alegales pero es también por dejadez. Respecto a las deficiencias de gestión, las familias deberían preocuparse por saber si la potencia que han contratado es la que precisan. Cada kilovatio supone un ahorro de unos sesenta euros al año. También deberían saber si cuentan con discriminación horaria o no. Normalmente, suele ahorrarse con discriminación horaria. Pero depende de cada caso. 

¿Cuál suele ser el electrodoméstico que más consume? 
Pues aunque pueda sorprender es la nevera. Pero, lo es porque permanece todo el día encendida y no porque precise más potencia.Otro ejemplo, existe bastante costumbre de poner a cargar el teléfono móvil y una vez que lo está, el propietario se va y deja el cargador enchufado. Eso lo hace muchísima gente ¿verdad? Pues ese pequeño acto consume electricidad. ¿Por qué? Porque el cargador tiene un pequeño dispositivo que es un transformador que continúa gastando energía. En esas pequeñas tonterías, como los chivatos rojos de los televisores, se está pagando dinero.

Jesús Castro Lozano | “El mayor gasto de los ayuntamientos es en la factura eléctrica, solo lo supera el pago al personal”