Los siniestros con conductores ebrios implicados crecieron más de un 33% el último año

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Durante esta semana se celebró una campaña de la DGT contra el alcohol y las drogas al volante, en la que la Policía Local colaboró activamente. Los agentes municipales montaron controles en puntos de afluencia como la Tercera Ronda, donde se sometió a los conductores a los consabidos test, al tiempo que también se alertaba de la campaña en los letreros luminosos de Alfonso Molina y en los que llevan algunos de los vehículos policiales. “No se trata de sancionar, sino de advertir a la gente”, explica un policía. Pero el 092 también se muestra bastante severo con las alcoholemias, y en el último año se han multiplicado las inspecciones. La razón es que, durante 2016, se incrementaron un 33% las alcoholemias positiva en conductores implicados en accidentes de tráfico.
Se trata de la cifra más alta de los últimos años (alrededor de 140), comparada no solo con 2015 cuando solo se registraron cerca de 90 alcoholemias positivas en siniestros, sino incluso hasta 2012, cuando fueron 122 los test positivos. Aún así, las alcoholemias siguen siendo la  cuarta causa tras los accidentes de tráfico, por detrás de los simples despistes (253), desobedecer las señales de tráfico (148) y al mismo nivel que la falta de precaución al volante. La quinta y última razón es invadir la calzada contraria; se dio en 81 ocasiones. 
Del área metropolitana 
También se ha incrementado el número de positivos en los controles preventivos, de manera que el año pasado se cerró con cerca de 500 (una de cada cuatro, penales) pero los propios policías reconocen que esa no es una medida fiable para determinar si más coruñeses consumen alcohol antes de ponerse al volante. “Es que estamos haciendo cada vez más controles, así que es normal tener más positivos”. Lo que sí es cierto, aseguran, es que muchos de los casos más graves de alcoholemia que, además, terminan en accidente,  los protagonizan conductores venidos del área metropolitana, normalmente durante los fines de semana.
“Los coruñeses normalmente se desplazan a pie o en autobús, pero la gente del área metropolitana que viene de noche suele hacerlo en su propio coche”, explica un agente. Es más, los policías locales reconocen que muchos de los infractores se muestran desafiantes cuando son sorprendidos  conduciendo ebrios. A veces se niegan a hacer el test y, en ocasiones, han llegado a enfrentarse abiertamente con los policías. “Lo que ocurre es que vienen de localidades más pequeñas, con cuerpos de 092 con muy pocos efectivos, que muchas veces conocen personalmente y no están acostumbrados a una Policía Local tan grande y que sea tan estricta con la normativa”, opina un agente municipal. 
Negativas a pasar el test 
De hecho, también se incrementaron las negativas a pasar el test por parte de los conductores sospechosos, tanto en controles como en accidentes, especialmente en el caso de las alcoholemias penales, las que constituyen un delito contra la seguridad vial.    De estos casos se dieron más de cien el año pasado, lo que supone un incremento de casi el 100% con respecto a 2015. 
Pero, sin duda, los comportamientos más temerarios son  las persecuciones: en uno de cada cuatro casos, el conductor se da a la fuga en vez de esperar a las autoridades, produciendo situaciones de grave riesgo. l

Los siniestros con conductores ebrios implicados crecieron más de un 33% el último año