Alcaldes en confinamiento: poco tiempo libre y muchas videoconferencias

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El confinamiento ha generado una situación nunca vista también para los alcaldes. Ninguno de ellos ha dejado de trabajar y muchos han vivido su primera vez con las tecnologías de la comunicación y las videollamadas, tan socorridas en estos tiempos.

Seguir al pie del cañón para los vecinos ha sido la tónica habitual en todos ellos y el poco tiempo libre del que han dispuesto lo han dedicado a sus familias, especialmente aquellos que tienen niños, además de a hacer deporte, dibujar e incluso hacer puzzles.

Esto último ha hecho Inés Rey, alcaldesa de A Coruña, quien ha elegido un paisaje nocturno de una villa italiana para pasar el tiempo ordenando piezas, una pasión que tiene desde pequeña. Además, ha leído una docena de libros –es una lectora empedernida– y ha hecho bricolaje en la habitación de sus pequeños.

Carlos Calvelo, regidor en Arteixo, ha ido todos los días al ayuntamiento. “Aunque estás solo allí, echas más horas que habitualmente. He leído mucho el BOE, más que nunca, y he vuelto a dibujar croquis, como cuando estaba en la Escuela de Arquitectura. Me relaja mucho”, apunta.

La mandataria betanceira María Barral, al margen de su labor municipal, volvió a “ejercer” su profesión, la enseñanza, para sus hijas, con las que estos días sale a caminar una hora. También cocinó nuevas recetas y participó en actividades organizadas por el Consistorio local, como las Balconadas, además de realizar sus primeras videoconferencias: “Era algo que no hacía nunca y ahora tengo varias aplicaciones”, comenta.

Mantenerse en forma

En el caso de Óscar García Patiño, de Cambre, y Benito Portela, de Sada, los momentos de ocio han tenido que ver con el deporte.

“El servicio de compra y reparto para los mayores y dependientes, la coordinación de diferentes servicios y el impulso de medidas para ayudar a las empresas han sido algunas de las labores a las que he dedicado más tiempo estas semanas, pero también he hecho deporte en casa para mantenerme en forma”, dice Patiño, quien tiene dedicación parcial en el Ayuntamiento y también es empresario.

Portela sale a correr cada día desde que está permitido realizar ejercicio al aire libre y ha pasado  mucho más tiempo con sus hijos, ayudándolos con sus deberes o trabajos escolares. “Al estar confinado he echado mucho de menos la libertad que tenía cuando trabajaba en la huerta, esa calma que aporta la naturaleza”, explica.

Javier Gestal, en Carral, ha trabajado en la felicitación de los cumpleaños a los niños del municipio y ha acudido a llevar alimentos y medicinas a los mayores, mientras que el regidor de Oleiros, Ángel García Seoane, también fue todos los días al Ayuntamiento para “seguir atendendo un montón de correos electrónicos e chamadas”.

En Culleredo, José Ramón Rioboo asistió a numerosas reuniones telemáticas y coordinó las áreas municipales, “agudizando el ingenio para hacer frente a la crisis”. “Estuve ayudando a mis hijos y cocinando algún plato que tenía olvidado. Está siendo reconfortante pasar tiempo con los seres queridos”, indica.

El abegondés José Antonio Santiso ha centrado esfuerzos en los vecinos con más dificultades, ya sea por dependencia o desarraigo social, descubriendo que cada municipio debe afrontar la emergencia de forma específica.

Alejandra Pérez, de Bergondo, ha encontrado paz en colorear mandalas, ya que “esta crisis sanitaria, la incertidumbre que está generando y la preocupación” por sus vecinos le han restado calidad a su sueño.

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