El deán de Santiago descarta que el hurto se deba a una “venganza” hacia su persona por un impago

Manuel Fernández Castiñeiras alegó ante los policías que le interrogaron que había cometido el robo por “venganza”. Una venganza que iba dirigida hacia la figura del deán de la catedral, José María Díaz por el presunto impago de unos trabajos que Castiñeiras habría hecho en la catedral. Sin embargo, el deán lo tiene claro. El robo no fue por venganza, sino por “codicia”.
De esta forma, José María Díaz apeló a este pecado capital para justificar, si es posible, el que ya es el robo del siglo. En su opinión, fue solo el deseo de riqueza del acusado lo que propició el robo.
Además, confirmó en una entrevista en Radio Obradoiro que “hace tres meses que los investigadores que trabajaban en el hurto del códice descartaron otras hipótesis, y se centraron en este hombre”, en alusión a Manuel Fernández Castiñeiras, aún así la detención tuvo que esperar hasta el pasado martes.
El deán también desmintió que “El Libro de las Horas” esté entre los objetos incautados por la Policía. Así, indicó que lo que los investigadores encontraron fueron “dos facsímiles de dos Libros de las Horas”. El deán indicó que el precio de cada uno rondaría “las 100.000 pesetas”.
Preguntado sobre la recuperación del códice, Díaz dijo que se enteró de que el manuscrito había sido encontrado “por una llamada de una empleada de la catedral”
Sobre como se sintió, afirmó que desde el punto de vista sentimental le causó “una relativa indiferencia, porque nada me compensa lo que he sufrido”.






















