
No es que haya un riesgo inminente, pero el Ayuntamiento ha decidido aprovechar la renovación del Paseo Marítimo para asegurarse de que el suelo no se viene abajo.
La empresa encargada de las obras, que se reanudaron tras San Juan, ha comenzado a retirar la balaustrada pieza por pieza, de modo que pueda ser repuesta al final de los trabajos. Esta maniobra ha llamado la atención de muchos usuarios de la zona, a quienes los propios empleados han explicado el motivo.
APROVECHANDO
La intención del Ayuntamiento es aprovechar la renovación del pavimento para reforzar la estructura en este tramo. Cabe tener en cuenta que entre las Esclavas y el Playa Club, la parte superior del Paseo discurre sobre los bajos de Os Arcados y del propio establecimiento hostelero, es decir, “cuelga” a modo de balcón sobre el vacío.
Si bien el forjado se considera más que suficiente para soportar la carga de peatones, existe cierta preocupación por la posibilidad de que algún vehículo pesado –como los de limpieza que con frecuencia trabajan sobre las aceras– pueda provocar que la estructura se resienta.
Por tanto, se levantará todo el firme –lo que explica la retirada de la barandilla– para reforzar la base antes de aplicar el conglomerado que constituye el nuevo pavimento del Paseo.
Con esta actuación el Ayuntamiento pretende, de paso, acabar con las filtraciones de humedad que afectan tanto a Os Arcados como a un transformador eléctrico ubicado en el andén junto a la escalinata de las Esclavas.
Este problema es una de las excusas que aduce el Deportivo –concesionario de los bajos, de propiedad municipal– para demorar la reforma de los locales a la que se le obliga por las condiciones de explotación. n




















