El reducto fascista no inquieta a la Policía, pocos, previsibles y controlados

Varios seguidores de Falange alzan el brazo derecho durante una manifestación. EFE/Archivo
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Son pocos, previsibles en sus acciones y están controlados. Son los grupos de extrema derecha, el reducto fascista que no inquieta a la Policía a pesar de sus últimas acciones, que se han activado con motivo del debate soberanista en Cataluña.

Un día antes de la concentración a favor de la unidad de España convocada en Barcelona con motivo de la celebración del Día de la Hispanidad y a la que han anunciado sumarse grupos de extrema derecha, fuentes policiales han señalado a Efe que la actividad de estos ultras no preocupa tanto como la de los movimientos de extrema izquierda y anarquistas.

¿Por qué? En general, dicen las fuentes, los radicales de derechas no se esconden. Anuncian sus acciones por internet e incluso por las calles pueden verse panfletos en escaparates, farolas o paradas de autobús.

Muchos de ellos forman parte de la afición más radical de los clubes de fútbol, sobre todo los más jóvenes, que utilizan las gradas como trampolín para ingresar en los partidos ultras.

Actúan en su mayoría a cara descubierta, por lo que la Policía les tiene fichados y son perfectamente conscientes de las consecuencias de sus ataques, como el perpetrado en Madrid con motivo de la Diada de Cataluña.

El suceso de Blanquerna, señalan las fuentes, es un ejemplo claro del modus operandi de estos ultras. Sabían que no podían entrar más de veinte, habían planificado con todo lujo de detalles la acción e, incluso, la forma de colocarse, y no tuvieron ningún reparo en mostrar su rostro a sabiendas de que la celebración del acto estaba siendo grabada.

Miembros y dirigentes de la plataforma "La España en marcha", fundada el año pasado y que aglutina a partidos de la utraderecha, fueron los autores del asalto a la librería Blanquerna.

Y es que detrás de estos partidos se esconden radicales violentos, que son precisamente los que teme la Policía que puedan acudir mañana a la concentración de Barcelona y, por eso, controlará los autobuses que lleguen a la ciudad condal fletados por la plataforma.

A 30 euros el viaje de ida y vuelta, desde páginas web como patriotas.org, que aglutina la información de partidos como Democracia Nacional, Alianza Nacional, Falange, Movimiento Católico Español y Nudo Patriota Español, se ha invitado a reclutar "patriotas contra el separatismo".

Un vídeo que recoge manifestaciones independentistas e imágenes de la quema de banderas sirve para animar a aquellos que consideren que el separatismo "es un crimen" que no se perdona y que "la unidad de España ni se negocia ni se vota".

Fue Blanquerna el pistoletazo de salida de una serie de acciones que han devuelto a la escena a un movimiento aletargado y que ha despertado ante el debate soberanista catalán, preparándose para una de sus citas anuales más importantes: el aniversario de la muerte de Franco, el 20N.

Tras los ataques a la librería catalana, se han sucedido en el último mes algunos acontecimientos que no por conocidos y habituales, han suscitado polémica, como una exposición en el colegio público Príncipe de Asturias de Quijorna (Madrid), en la que pudieron verse numerosos símbolos fascistas de diferentes países, que incluso llegaron a venderse al público.

Pero también la exhibición por parte de algunos dirigentes de Nuevas Generaciones de simbología fascista y la capea en una localidad de la sierra madrileña para arengar a los ultras y recaudar dinero de cara al acto de mañana, han devuelto a la escena pública a estos grupos, que preocupan casi más a los políticos que a las fuerzas de seguridad.

Como puso de manifiesto una semana después del ataque a Blanquerna la comparecencia del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el Congreso, en un debate en el que los diferentes partidos le pidieron contundencia contra esos grupos.

Aunque Interior no bajará la guardia, el ministro opinó que no habría que sobredimensionar la presencia de estos radicales en la sociedad y cifró en 46 los grupos activos de extrema derecha en España (74 de sus miembros han sido detenidos en lo que va de año), frente a los 118 anarquistas (54 arrestados) y 42 de ideología de extrema izquierda (13 detenidos).

Pese a que la intención de los partidos que conforman la plataforma "La España en marcha" es concurrir en una candidatura única a las elecciones europeas de 2014, las fuentes consultadas tampoco les auguran un apoyo notable en las urnas.

El todavía cercano recuerdo del franquismo aleja a España, dicen las fuentes, de victorias políticas para los partidos fascistas como las que ya están logrando en otros países de nuestro entorno como Francia, Grecia o algunos nórdicos, donde las dictaduras han pasado más de largo.

El reducto fascista no inquieta a la Policía, pocos, previsibles y controlados