Las farolas LED ahorran 600.000 euros año al Gobierno local pese a las críticas por falta de iluminación

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El ahorro en la factura de la luz no es algo que incumba solo a los hogares agobiados por los recibos de las compañías eléctricas o a las empresas electrointensivas. Todos tratan de reducir el consumo de cualquier manera posible. En el caso del Ayuntamiento, mediante una política de sustitución de las viejas farolas por otras LED. Comenzó hace siete años, y ha llevado a que, a día de hoy,  las arcas municipales se ahorren 600.000 euros en electricidad gracias a una reducción del 45% en la potencia eléctrica.

A cambio, el Gobierno local tiene que escuchar frecuentes protestas de los coruñeses, que alegan que las luces LED alumbran menos que las antiguas. “Serán más económicas pero veo menos. Tenía delante de casa una farola antigua y no pagaba a Fenosa (la actual Naturgy) tanto porque me iluminaba la casa”, ilustraba un vecino en el último encuentro del Dillo ti, una reunión con los vecinos del barrio. En este caso, Matogrande. Varela no quiso entrar en la cuestión de si iluminan más o menos que las antiguas. Lo que sí reconoció es el gran ahorro que supone para las arcas municipales. Solo en la obra que se hizo en Matogrande, que es el último barrio en ser equipado con LED, se ahorrarán 13.000 euros al año. “O final, si vas sumando todas as zonas da cidade, son moitos cartos”, recalcó. 

Pero los residentes de Matogrande no son los únicos que protestan, puesto que el Gobierno local aprovecha cualquier obra de urbanización para cambiar las luminarias. En la reciente obra de Manuel Murguía, los vecinos señalan que las luminarias antiguas son más potentes que las otras y que aún puede percibirse porque no se sustituyeron todas. Por otro lado, los LED permiten regular la luz a voluntad. Antes había cinco puntos de telegestión y ahora solo dos centros de mando, que se controlan desde A Grela, lo que significa que se puede aumentar la luminosidad de ser necesario.

Posturas enfrentadas 
El problema es que existen dos opiniones contrapuestas sobre el alumbrado urbano: uno de ellos, apunta a que ofrecen mayor seguridad (o por lo menos una mayor sensación de seguridad) a los transeúntes que caminan de noche y por otro lado, están los que no desean que se aumente la potencia porque critican la contaminación lumínica que generan, lo que significa que ocultan la luz de las estrellas.


“Recibimos a outra posición. É un problema que lle preocupa a moita xente, encontrar o equilibrio entre a contaminación e o confort e a seguridade é complicado”, comentó. Por otro lado, señaló que los técnicos municipales cumplen la normativa.
Los trabajos de renovación del alumbrado forman parte del paquete de las denominadas Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) negociados durante el pasado ejercicio, y que se realizan con cargo a los remanentes con los que cuenta el erario municipal.

Las farolas LED ahorran 600.000 euros año al Gobierno local pese a las críticas por falta de iluminación