Se consuma la debacle

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El Deportivo demostró ayer que el proyecto está acabado y que para seguir en Primera muchas cosas tendrán que cambiar, amén de que haya tres equipos peores. Parece la garantía para salir de una situación que empieza a ser demasiado complicada.

Víctor Fernández puso en liza, en su último partido como entrenador del Depor, al once esperado con un cambio en el ataque. Toché ocupó la plaza titular y relegó al banquillo a Oriol Riera. Fariña se ubicó detrás del punta, en su posición ‘natural’. El encuentro comenzó con el equipo herculino volcado sobre la meta visitante. No podía ser de otra forma. Con nervios y algo atenazados las dos escuadras encararon un envite vital. A los dos minutos Fariña ensayaba el primer disparo a puerta, detenido por Juan Carlos. Volvía a intentarlo Cuenca segundos más tarde en un balón que se desviaba a las nubes. Lo mejor era que el Depor dominaba al Córdoba, al menos por el momento. En el 16 Luisinho hacía un eslálom por su flanco para entrar en el área y caer sobre la línea de fondo. El colegiado de la contienda le mostraba amarilla por simular penalti.

A partir de esta jugada se equilibraron las fuerzas. Un minuto más tarde Fabricio tenía que salir del área para detener un ataque rival. En el 20 el Córdoba marcaba pero su tanto era anulado por un claro fuera de juego y en el 26 el meta herculino salvaba un gol cantado en un disparo de Borja García desde el punto de penalti que rechazaba por una perfecta colocación bajo los palos. Los nervios iban en aumento y la cosa no era para menos.

El Depor quiso tomar de nuevo el mando del partido y se lanzó otra vez al ataque, pero descordinado. Los dos equipos evidenciaban una falta de rigor a la hora de jugar la pelota. No obstante el Depor intentó volver a pisar el área cordobesa.

En el 29 Cuenca mandaba un centro-chut detenido por Juan Carlos. Juanfran lo intentaba cuatro minutos más tarde con un disparo flojo con la pierna izquierda desde la frontal. Contestaba el Córdoba en el 35, encontrándose de nuevo a Fabricio.

La primera parte llegaba al final con bastante equilibrio pero el Depor encerraba al cuadro andaluz en este último tramo. Fruto de dos córners seguidos llegaba un tanto anulado por fuera de juego a Toché. No hubo tiempo para más. Con empate sin goles se llegó al descanso.

El equipo blanquiazul salió dormido en la segunda parte y se encontró a un Córdoba mejor.

El colista de la Liga comenzó a ningunear al cuadro coruñés, con un disparo tras otro, con llegadas al área de Fabricio, ante un equipo, el blanquiazul, que ‘no jugaba a nada’.

Tras una parada de Fabricio, que salvaba el gol, llegaba el tanto andaluz. Florin se hacía fuerte entre Luisinho y Sidnei, Fabricio no llegaba en su salida y Riazor asistía al trompazo que dejaba noqueado al Deportivo.

Víctor hizo los tres cambios en siete minutos y apostó por dos delanteros pero el equipo jugaba sin alma. El primer disparo a puerta de la segunda parte, obra de Toché, llegaba en el minuto 65 con un tibio cabezazo.

En el 68 Luisinho se ‘autoexpulsaba’ con una entrada que le valía la segunda amarilla. Con diez jugadores el pesimismo se podía cortar con un cuchillo.

En el 71 llegaba una clara ocasión del Córdoba. El Depor se desquiciaba y empezaba a ver cartulinas amarillas, una detrás de otra. Los minutos pasaban y el equipo, roto, perdido, si fuelle, no era capaz de generar acciones claras de ataque.

La suerte se alió con los coruñeses en el 86. A la salida de un córner Florin volvía a anotar, pero en su puerta. El mal menor llegaba con un autogol cordobés. Los andaluces no se rindieron, estuvieron a punto de marcar en el 87 y en el 90, pero el empate fue inamovible. El equipo sigue fuera de descenso con este punto pero las sensaciones son horribles. El pensamiento es claro en A Coruña. O hay tres peores que el Depor o la Segunda está cada vez más cerca. Futuro incierto. Espera Anoeta.

Se consuma la debacle