Silvia Longueira | “Basculamos entre lo local y Seoane con una proyección más nacional, que tiene que estar ahí”

Longueira explica que están en un momento de expansión de proyectos | quintana
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El 2019 será Maruxa como eterna comisaria de su compañero, homenaje en el Día das Letras, diseño gráfico con Víctor Moscoso y Jorge Cabezas, en lo local. Y más Seoane, porque él lo hizo todo y queda mucho de su obra por analizar. 

¿Cuál está siendo la evolución natural de la Fundación Seoane? 
Este es un museo que se funda en 1996 con un factor importante que fue su viuda Maruxa Seoane sobre la que en diciembre se inaugura una exposición. Ella hizo un trabajo dentro de la invisibilidad de la mujer para su compañero. Ahora se les llama comisarios. Pues ella fue la eterna comisaria de Seoane. Toda su correspondencia está conservada porque trabajaba con él codo a codo y llevaba su parte administrativa, le ayudó a tensar telas, a prepararlas, al margen de cuidarlo como una ama de casa al uso. Maruxa preservó la obra y fue muy consciente de lo que significó ese período de la historia de Galicia, que se resuelve en el exilio y de lo que supuso Seoane en la renovación de la plástica. Ella fue la eterna abanderada de la obra de Seoane y por ella, la familia de Díaz Pardo y los que consideraron que la fundación tenía sentido –Méndez Romeu fue uno– tenemos este museo desde hace 22 años. 
 
Una pena que no pudiera verlo. 
Sí, se murió unos meses antes de la inauguración, porque la fundación se alberga en primer lugar en Durán Loriga, mientras no se construía este edificio “singular”, que era algo que se recogía en los estatutos. Ella era consciente de que la obra de un artista debía llevar un continente, un contenedor acorde y este está hecho por dos arquitectos de esta ciudad, Juan Creus y Covadonga Carrasco, discípulos de Manuel Gallego. Se ha hecho un audiovisual para la exposición, donde se recoge esa primera piedra y cómo Maruxa está justo en el patio, lo único que se conserva del otro edificio.

¿Seoane no sería lo mismo sin Maruxa? 
Supongo que hay muchas personas que a lo largo de la vida de un artista lo conforman, una compañera como Maruxa es media carrera de vida porque es un apoyo constante desde que son novios hasta que se casan por poderes y tiene que marcharse en barco porque él ya está en Buenos Aires. La llegada no es fácil, aunque Luis era argentino. Las circunstancias fueron terribles. Creo que no nos damos cuenta de lo que supuso tener a la generación mejor preparada que tuvo Galicia sin posibilidad de que desarrollaran nada aquí. Pocos tienen la mala suerte de ser expulsados del país donde quieren estar, pero también pocos la buena de haber empezado juntos un camino y haberlo seguido con la defensa siempre al lado. Volviendo a la evolución del museo, durante este tiempo se ha ordenado la obra de Seoane

¿Ya terminaron la digitalización? 
La obra está prácticamente digitalizada y se puede consultar. Hace una semana tenemos una nueva web donde se subirán todas las piezas de Seoane y en la que se pueden visualizar y consultar. Estamos hablando de más de 200 óleos, toda la obra gráfica, miles de dibujos y luego están todos los proyectos editoriales donde participó: Botella al mar, editorial Losada y Nova, la labor editorial de Argentina... Acabamos de recuperar, gracias a la Universidad de Santiago, su expediente académico y pedimos alguno de sus compañeros para comparar y ver cómo le fue en sus estudios de Derecho.

¿Sacó buenas notas? 
Todavía no lo miré porque nos llegó ayer. Y esto todo está en la documentación de la fundación. Hay cuestiones digitalizadas como esta, pero a las que se puede tener acceso. Creo que cuanto más corpus del artista en tu ámbito de investigación mejor para que no te tengas que desplazar. No hablo de los grandes lienzos, sino del trabajo editorial. Recuperamos ejemplares que no se tenían, material que no teníamos, accedimos a fondos documentales del Archivo de la Emigración de Galicia, donde había unos fondos digitalizados sobre una publicación que hacía Seoane sobre el mercado de las artes y las letras durante dos años en la última página de una cabecera argentina. Lo tenemos ya aquí, es toda una serie de material que no tiene que estar aquí físicamente, pero sí de forma digital. 

¿Físicamente, qué guardan? 
Las obras del legado que vienen de la mano de Maruxa, cartas, óleos, obra gráfica y primeras ediciones de proyectos editoriales. A mayores compramos más proyectos suyos como ilustrador, realizador y gestor en editoriales. Dentro del mundo de la documentación, hay el objeto físico que uno no debe de dar una batalla por tenerlo en propiedad, pero después está el trabajo de obtener esa información. Estamos construyendo todo un corpus de documentación de referencia que da más pistas sobre Seoane, conocemos sus cartas y dibujos, pero esto ayuda a conocer al personaje y los matices. No hay nada que Seoane no haya hecho, este año abordamos su faceta teatral con “A Soldadeira”, que nunca se había hecho por la cantidad de actores y personajes. Empezamos con las lecturas dramatizadas y estamos trabajando para hacer “El irlandés astrólogo”. Nos falta revisar su obra poética, sí hicimos recitales y lecturas, pero no la reeditamos ni la analizamos. También estamos con las audiciones radiales. En la web colgaremos podcasts, un programa sobre Seoane al mes porque él también hizo radio. 

Todo esto dará ideas para seguir dándolo a conocer de otra forma.
Sí, nos pasó con “Cómo se imprime un libro”, que a través de esta joya de arte que edita la imprenta López en Buenos Aires, pudimos hablar de la época dorada de la impresión argentina, de la que Seoane formó parte y que fue justo entre los años 40 y 50. Revisando a veces ediciones, hay historias. Los libros las tienen y hay muchas que se enlazan y dan pistas sobre nuevos proyectos. 

¿Cómo se presenta 2019? 
La Real Academia de Bellas Artes lo ha elegido como el homenajeado en el Día de las Artes. Tenemos una exposición itinerando en Vigo sobre “Trece estampas de la traición”, que después estará en Santiago. Inauguramos ahora la de Maruxa Seoane, que continuará en 2019, y presentaremos el año que viene una muestra Víctor Moscoso, que es uno de los diseñadores gráficos más importantes de Estados Unidos y nació en Oleiros. Marchó después de la guerra y acabó en la costa californiana con todo el movimiento de la psicodelia. Muchos de los dibujos que vemos ahora referenciados en grupos de música o artistas como Madonna salieron de la mano de Moscoso. Vive en California, pero vendrá a Galicia. Será su primera exposición en España y ya tenemos algunas itinerancias concertadas fuera de Galicia. La de Bruscky se irá a otros museos y con Santiago Cirugeda fuimos al Musac. Después, vendrá otra de Seoane en verano para cerrar su año. Hay toda una programación que se anunciará en breve y “Cómo se imprime un libro” está ahora en Madrid e irá en marzo a Córdoba (Argentina) y Brasil. Hemos entrado en una etapa de expansión de proyectos, donde estamos haciendo bastantes coproducciones. 

¿La coproducción es una vía para subsistir? 
En la fundación procuramos que sean propias, aunque sean pocas pero las que dé el presupuesto porque así los comisarios desarrollan sus proyectos y aquí tenemos un fondo que merece la pena darlo a conocer. Este año habrá también un homenaje a la ciudad con Jorge Cabezas y otra comisariada por Xurxo Taxes, que toma un verso de Pereiro “O dominio da ausencia” y que hablará sobre el tejido cultural de la pretransición y la transición. Basculamos entre lo local y Seoane con una proyección más nacional que entendemos que tiene que estar ahí.

En una fundación que se caracteriza por dar cobijo a las fórmulas más vanguardistas.
Muchas veces nos preguntamos qué haría Seoane si estuviese aquí. Al margen de ser pintor, porque la pintura es hoy un acto de rebeldía, existe otra parte de la que ya nos ocupamos con Artec y que ahora lo hacemos con Modulartec. En el (S8), este año tuvimos las tutorías Input, que patrocinamos y donde seleccionamos obras de videocreadores que necesitaban tutorización. De aquí surgió “Reunión”, un proyecto que participó en el Fuso portugués y está rulando. En la fundación se le dio su empujón final y está en festivales. Después está Intersección, en el que hablamos de la videocreación y se muestran películas que no se ven en salas comerciales como "Park lanes", que dura ocho horas porque va sobre una jornada laboral. 

¿Hubo gente que se quedó las ocho horas?
Había mucho flujo. Nunca se había exhibido en un museo o sala al uso. Ahí es donde queremos estar, con trabajos emergentes o que necesitan un impulso. No somos un museo de grandes presupuestos, tenemos que buscar hacer una inflexión en lugares que necesitan una ayuda. No tendría sentido crear nuevos festivales, tenemos que apoyar donde hace falta. Con la música igual, la fundación tiene un espacio muy adecuado para la música electrónica, no para toda, pero sí para los artistas innovadores. Esa es la línea.

Silvia Longueira | “Basculamos entre lo local y Seoane con una proyección más nacional, que tiene que estar ahí”