La orquesta de niños con riesgo de exclusión arrancará en este semestre

11 enero 2014 A Coruña.- La OSG tocó a favor de la Cocina Económica en una jornada de puertas abiertas en el Palacio de la Ópera que contó con toda la familia orquestal
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Con un año de retraso y una primera hornada de instrumentos en la sala de espera, la Sinfónica está lista para poner la primera piedra de su orquesta de niños con riesgo de exclusión social. El gerente Andrés Lacasa calcula que la iniciativa arrancará en este semestre, en el momento en el que el centro cívico de Monte Alto adapte el aula de música a sus necesidades.
Por su parte, la OSG ha comenzado una campaña en los colegios y los centros de servicios sociales para dar a conocer la propuesta. Cuando el espacio esté a punto, un equipo de profesores seleccionados de la Orquesta Joven se pondrá al frente de la primera clase de niños y adolescentes.
De primeras, la convocatoria inicial no pondrá restricciones. Se podrán apuntar todos los chavales que tengan entre cinco y quince años a los que la música les motive. Según Lacasa, a los inscritos se les dará la opción de elegir un instrumento. La OSG se lo colocará en las manos y de ellos dependerá el hecho de seguir sentados o no en una silla.
Cuenta Lacasa que en este tipo de experiencias, son muchos los que abandonan el barco antes de tiempo porque la música exige mucha constancia y dedicación y no todos están dispuestos: “Habrá que ver cómo reaccionan”. El primer grupo rondará en principio los cien alumnos, donde tendrán preferencia aquellos con problemáticas sociales. La actividad, que se incluye dentro del programa ReSuena, pretende utilizar la música como terapia para alejar de la marginalidad a los que convivan con casos de drogadicción o violencia doméstica. Para estos niños, las clases funcionarían como una aspirina con la que evadirse de la situación que respiran en sus casas.
En este aspecto, la concejala de Cultura, Ana Fernández, comentaba hace unos meses que la orquesta abarcará un paraguas enorme, “que acogerá a todo el mundo sin juzgar”. Es por eso que “se le dará una oportunidad a niños con problemas, pero también a los que no los tienen”, señalaba la edil.
Aunque Monte Alto será el primero de los puntos que luche con partituras para que esos pequeños se busquen un porvenir, la intención es expandir el proyecto a otros barrios de la ciudad. Si bien la primera inversión en instrumentos se materializaba en las últimas semanas, quedará una segunda tanda donde los violines y violonchelos tendrán más sentido que nunca.
De momento, “la zona reservada no está libre todavía”, decía Lacasa, pero en cuanto la orquesta eche a andar se forjará una cadena, en la que la primera promoción de niños se convertirá en los docentes del segundo grupo y donde “todos serán iguales delante de un instrumento”. Lo decía el coordinador del programa ReSuena, Diego Zecharies, también contrabajista de la OSG.
El músico explicaba que el objetivo pasará por intentar que esos pequeños no se queden aislados a golpe de Mozart y de Bach. Y que se integren en la sociedad con la premisa de convertirse en profesionales de la música tal y como ocurrió en Venezuela, donde salieron hasta 400.000 de las chabolas con un instrumento como mochila. n

La orquesta de niños con riesgo de exclusión arrancará en este semestre