Arden siete vehículos estacionados en batería en el túnel de la calle Posse

El fuerte viento reavivó las llamas a media mañana | javier alborés
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Durante la madrugada de ayer ardieron siete vehículos en la calle Posee. El incendio se localizó justo debajo del viaducto de la avenida de Oza, antigua General Sanjurjo, donde los coches se encuentran estacionados muy juntos, en batería. Esto, junto al fuerte viento que sopló durante toda la noche, contribuyó a agravar los daños de lo que, según todas las  apariencias, fue un incendio intencionado, a la espera del análisis de la Policía Científica. Cuando llegaron los bomberos, ya era demasiado tarde para salvar la mayor parte de los vehículos.

La llamada se recibió a las tres y cuarto de la madrugada y las primeras dotaciones llegaron en cinco minutos, pero una vez allí, los bomberos no solo tuvieron que luchar contra las llamas, sino también con el viento. “Había mucho remolino de viento,  un viento exagerado”, explicaron. Al haberse declarado el incendio en un túnel, este actuó como una chimenea, generando una corriente de aire que avivó el fuego de modo muy virulento y lo contagió de coche en coche

Según el 112, fue el intenso humo producido por el incendio lo que puso en alerta a los vecinos de la zona, que no podían precisar qué sucedía debajo del puente de la calle Posse, pero parecía grave a juzgar por las pequeñas explosiones que se escuchaban. “Nos llamaron los vecinos advirtiendo del incendio de un coche y para cuando llegamos allí, ya había varios ardiendo”, explicaron desde el parque de A Grela.  El primer vehículo que ardió fue un Citroen azul, según los vecinos de la zona. Los bomberos emplearon tres vehículos cisterna y cerca de una hora y cuarto de trabajo para extinguir las llamas, que el fuego mantenía vivas, mientras que la Policía Local mantenía la calle cerrada al tráfico que, por otro lado, al estar vigente la cuarentena y haber tenido lugar el fuego de madrugada, era inexistente.

Reavivando las llamas

Después de la extinción, la Policía Local acordonó la zona. Los coches habían quedado reducidos a poco más de esqueletos metálicos calcinados pero el viento seguía soplando y consiguió avivar algún ascua escondida en uno de los maleteros, que generó una llama, de manera que los bomberos tuvieron que acudir al lugar de los hechos de nuevo para enfriar los coches destrozados.

 Por otro lado,  la Policía Científica del Cuerpo Nacional está investigando el origen del fuego, tras recoger las pruebas en el lugar de los hechos, para determinar si fue intencionado o no. En un principio, la mayoría de los incendios de coches debidos a un fallo mecánico se producen cuando están en funcionamiento o acaban de apagarse, algo que se descartaría por la hora y por el estado de alarma.  

 De confirmarse las sospechas, tampoco sería el primer incendio intencionado que habrían atendido los Bomberos durante ese turno. A medianoche se había declarado otro, en las cercanías del centro Ágora, donde habían ardido unos mil metros cuadrados de terreno, sobre todo monte bajo, aunque no afectó a las viviendas colindantes a pesar de la rapidez con la que se extendió.

Arden siete vehículos estacionados en batería en el túnel de la calle Posse