El violento desalojo de inmigrantes en París exacerba las críticas al Gobierno

Un grupo de agentes participa en el desalojo del campamento de la plaza de la República | CHRISTOPHE PETIT TESSON (efe)
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El violento desalojo policial de un campamento de inmigrantes en la simbólica plaza de la República de París se convirtió en un asunto de gran calado político que, ante las críticas recibidas, llevó al ministro del Interior a pedir una investigación interna sobre la actuación de los agentes tras reconocer que se mostraron conductas “inaceptables”.

Los vídeos y fotografías de lo sucedido no tardaron en hacerse virales en las redes: las fuerzas del orden desmantelaron las más de 500 tiendas de campaña instaladas tirando al suelo a quienes dormían en su interior y sin aparentes miramientos ni hacia sus integrantes ni hacia los periodistas presentes.

La asociación Utopia 56 denunció en Twitter que tanto las tiendas como las cerca de 1.000 mantas distribuidas a esos inmigrantes y demandantes de asilo habían sido ofrecidas por colectivos humanitarios gracias a donaciones de los ciudadanos.

El grupo había sido desalojado la semana pasada del suburbio parisino de Saint-Denis y, evacuado de nuevo por la policía entre enfrentamientos y gases lacrimógenos, tuvo que volver anoche a ese mismo municipio

El ministro del Interior, Gérald Darmanin, anunció el lunes que había solicitado examinar los sucesos y tras la recepción de ese informe hoy añadió que ha pedido a la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) que en un máximo de 48 horas esclarezca “varios hechos inaceptables”.

Este polémico desalojo se presenta como un nuevo pulso entre la Alcaldía de París y el Ejecutivo sobre la gestión del alojamiento disponible para inmigrantes y refugiados, a los que según la regidora municipal, la socialista Anne Hidalgo, no se puede evacuar sin un “diagnóstico social previo” y sin hacerse cargo de los vulnerables.

Hidalgo condenó “con fuerza” una actuación policial que “conduce a una precarización creciente de los refugiados, a su puesta en peligro mediante el uso sistemático de la fuerza y a la negación del deber humanitario”.

Organizaciones como Amnistía Internacional elevaron su reproche reclamando una comisión de investigación parlamentaria sobre las violaciones de los derechos de los inmigrantes y refugiados y recalcaron que si esas imágenes sorprenden es porque reflejan “una realidad, la de las prácticas policiales abusivas”.

Las críticas procedieron además de una amplia representación del abanico político, unas alertando de la deriva “liberticida” del Gobierno y otras en favor de una mayor firmeza.

“Nadie, opine lo que opine sobre la inmigración, puede pensar que lo de anoche sea comprensible. ¿Qué sentido tiene golpear así a gente pobre y desvalida?”, señaló el líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon en Twitter, donde añadió que ese “uso desproporcionado de la fuerza” es una vergüenza para la Policía del país.

Éric Ciotti, diputado del partido conservador Los Republicanos, consideró en cambio que la respuesta de Darmanin al campamento “de clandestinos” ha sido cobarde.

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